En los primeros días de febrero de este año, la comisión directiva de Instituto tomó la decisión de jugar sólo ante sus socios los partidos de fútbol de la Primera Nacional.
Al comienzo, la determinación dividió las aguas entre quienes argumentaban que era una buena medida y entre los que creían que de esa forma el club le cerraba las puertas a aquellos simpatizantes que eventualmente van a algún que otro partido.
A la luz de los hechos, la decisión del presidente Juan Manuel Cavagliatto y su comisión directiva resultó un acierto de principio a fin.
La Gloria hoy suma 21.600 socios, un número que sólo se aproxima al de sus años dorados y que conforma un récord en este milenio.
Según informaron desde el club, este miércoles había unos 15.600 socios al día y otros seis que debían regularizar su situación para poder ver el partido de este viernes ante Quilmes, en Alta Córdoba.
“El movimiento en la sede ha sido muy importante este jueves. Y el viernes seguramente también lo será. Es por eso que esperamos más de 20 mil personas en la cancha”, le dijeron desde la Gloria a Mundo D.

Tan grande es la expectativa que el número de socios prácticamente duplica el que consiguió Instituto cuando Darío Franco era el DT y el equipo peleó por el ascenso ante River en la temporada 2011-2012.
En esa ocasión el club sumó 11 mil socios (ocho mil titulares), aunque con la salvedad de que la institución vendía entradas para cada partido, algo que ahora no ocurre.
Mientras que en la temporada 2013-2014, el equipo peleó por un ascenso en el torneo que jugó Independiente de Avellaneda y se sumaron nueve mil socios (6.800 titulares).

Tiempos de vacas flacas
En julio de 1996, cerca de mil socios estaban en condiciones de votar en las elecciones de Instituto. Fue uno de los picos más bajos en la historia del club.
En aquella ocasión, el núcleo Juan Laserre triunfó en los comicios cuando la lista que comandaba Santiago Cemino (oficialista) se impuso ante la que lideraba Alberto Fonseca (Agrupación Rojiblanca).
“El oficialismo se adjudicó ayer las elecciones en Instituto por 297 sufragios contra 233, aunque la oposición solicitó de inmediato la impugnación del acto eleccionario”, publicó La Voz por aquel entonces.

Durante la pandemia de coronavirus, también la cantidad de socios bajó de manera considerable, sobre todo teniendo en cuenta que no había fútbol o que cuando volvió el público no podía ingresar al Monumental.
Además, en 2016 se decidió asociar a todo el plantel de fútbol con la intención de motivar a los hinchas a que se hicieran socios, aunque la acción comenzó a perder fuerza cuando el equipo que comandaba Iván Delfino perdió un poco de terreno en la tabla.

Mientras que en 2014 se tomó una increíble decisión con la idea de buscar más socios. En aquel momento, Ricardo Morellato era presidente y el club anunciaba en sus redes la desaparición del estadio de fútbol para construir allí dos edificios con departamentos.
La idea era generar un poco de pánico para que el hincha tomara conciencia del problema económico que atravesaba el club y que se asociara.

La medida fue un fracaso y los mismos dirigentes tuvieron que ponerle pronto paños fríos a la cuestión.
“Fue una mala campaña, una mala decisión que no comparto, aunque el fin era bueno. La situación del club no daba para que la gente pasara un momento así. El hincha está muy susceptible”, explicó en su momento el dirigente Gustavo Beggiato.

Los años dorados
Las décadas del ´70 y el ´80 fueron de las mejores para Instituto, que se codeó con los grandes del fútbol argentino e instaló su nombre como una de las potencias del interior del país.
Tanto fue así que en 1979 el club sumaba 28 mil socios, entre los activos plenos, menores, cadetes y grupos familiares.
En 1979 Instituto tenía 28.000 socios. En los ´80 llegó incluso a tener algunos más. Ahora pasó los 20 mil y si el equipo acompaña con resultados no es descabellado pensar en llegar a esa marca. El informe completo en https://t.co/fUyzBFDwnb pic.twitter.com/S6gyjkmLUE
— Agustín Caretó (@acareto_MundoD) March 18, 2022
Era tan grande el movimiento que para atención de los asociados se levantaron modernas instalaciones adecuadas a tal fin en un espacio de 300 metros cubiertos.

Y en la década del ´80 ese número creció un poco más, y la Gloria llegó a tener unos 30 mil socios, pero con la salvedad de que miles de ellos practicaban otras disciplinas por fuera del fútbol.
“Lamentablemente, los cambios sociales y algunas desavenencias a nivel institucional hicieron que aquella época dorada se fuera apagando poco a poco”, contaron los autores del libro de los 100 años de Instituto.
Lo cierto es que si los próximos resultados acompañan, el número de asociados seguramente se irá incrementado y aquellos años entrañables dejarán de ser un lejano recuerdo para asemejarse más al presente.