Instituto, en busca de la calma perdida
Una jornada atípica. Luego de recibir amenazas de la barra, el plantel volvió a los entrenamientos y prefirió enfocarse sólo en lo deportivo.
El día después de la caída ante Boca Unidos por 3-2 no fue uno más para el plantel de Instituto. No sólo por el resultado adverso y la cesión de la punta del torneo a River y Rosario Central, sino también por la emboscada y las amenazas de muerte, vía mensaje de texto, que sufrió el grupo de parte de algunos barras tras el juego en Corrientes.
Por eso en el regreso a las prácticas, ayer por la tarde, la rutina fue modificada. El solo hecho de ingresar a La Agustina fue diferente. El portón por el cual se accede a la zona de las canchas de fútbol estaba cerrado y custodiado por un móvil policial. Sólo se permitía el ingreso a jugadores y prensa, por lo que los padres de los jóvenes de divisiones inferiores debieron esperar y buscar a sus hijos fuera del predio.
Sumado a esto, hubo gran cantidad de medios periodísticos. Además de periodistas de diarios, radios y medios televisivos de Córdoba, también estuvieron los canales TyC Sports y Espn.
Antes del inicio de la práctica, con pocas palabras, los jugadores y cuerpo técnico aclararon que hablarían al terminar los trabajos. Luego, mientras algunos se divertían jugando al fútbol tenis, el capitán Raúl Damiani, el subcapitán Osvaldo Barsottini y el directivo José Mocinich mantuvieron un diálogo al que luego se sumó el asesor deportivo Alejandro Russo, quien fue elegido como el vocero del plantel para hablar sobre lo ocurrido en la madrugada de ayer. Después, el plantel se dirigió a la cancha número seis de La Agustina, sitio al que la prensa no pudo llegar, ya que se pidió que estén a unos 70 metros. Tras el entrenamiento, los jugadores y Darío Franco, que recibieron el aliento de todos los pibes de inferiores que salían, aclararon que en la semana sólo hablarán de fútbol. Una señal más de la calma que necesitan.
Los hechos
Mientras el preparador físico Pablo Sala dividía los trabajos para los que jugaron en Corrientes y los que no lo hicieron, Russo se dirigió hacia donde estaba la prensa para hablar sobre los hechos. "Fue una desgracia con suerte, porque si no nos avisaban que nos estaban esperando y llegábamos sin custodia al lugar, no sabemos qué hubiese pasado", resumió el ex ayudante de campo de Claudio Vivas.
"Como nos avisaron que nos esperaban, cuando llegamos al peaje pedimos que nos escolten, porque los policías ya no nos acompañaban. Continuamos con móviles adelante y atrás hasta que llegamos donde estaban (tres kilómetros adelante) los hinchas. Ahí no podíamos seguir, nos habían cortado la ruta. Era un colectivo en el que seguro iban más de 40 personas, pero había pocas abajo y sólo llegaron dos o tres hasta nuestro ómnibus", relató Russo.
Y prosiguió: "Los móviles que venían adelante intentaron frenarlos, pero los pocos que llegaron golpearon los vidrios. Uno lo hizo a la altura de la puerta pidiendo a gritos que le abran. En ningún momento subieron al colectivo ni rompieron ventanas. Ahí, los policías que venían atrás se bajaron y con tiros al aire lograron alejarlos".
La situación contada por el mánager deportivo, que mantuvo quieto al ómnibus por unos 10 minutos, sucedió en el autopista que conecta Corrientes con Resistencia, y obligó a los choferes del móvil albirrojo a cambiar la ruta para llegar al aeropuerto a tiempo.
Pero el conflicto no finalizó allí y, como si fuera poco, los jugadores comenzaron a recibir mensajes de texto con frases como "hay balas para todos" y "ascenso o muerte". "¿Si me preocupa? Claro que me preocupa. Tenemos familia... El tema fue cuando vimos cómo estaba su ómnibus con todos los vidrios rotos...", remarcó Russo, quien al ser consultado por si conocía a las personas que quisieron agredir dijo que sí, porque los suele "ver en entrenamientos", pero que no sabe cómo se llaman.
Al final, Russo aclaró que entienden que "sólo fue un grupo chico" el que protagonizó los hechos y que saben que "los hinchas verdaderos apoyan a este equipo".
De igual manera, esto no deja de influir en un plantel que viene siendo golpeado desde su entorno, algo que ayer no se dijo, pero que sí se reflejó en varios rostros.
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