Informe de Mundo D: Lo que le falta al fútbol de Córdoba para un título de Primera
El fútbol de Córdoba cumplió 50 años de participaciones en AFA sin haber podido ganar un título en Primera División. Causas y argumentos para cortar con la sequía.
“No es poco lo que se ha logrado... y el fútbol de Córdoba en AFA nunca fue campeón en Primera División”. Harto de que la prensa concluyera que su gestión en Belgrano fuera juzgada por la falta de un título y condenada por la misma razón por muchos hinchas celestes, molestos por el juego del equipo, Ricardo Zielinski tomó distancia y ofreció una respuesta lapidaria, en el mismo tenor de las requisitorias.
Las palabras del “Ruso” (fue reemplazado el año pasado, en la búsqueda de “un salto de calidad” que no se dio con Esteban González, Leonardo Madelón y Sebastián Méndez), podrían ser suscriptas también por Frank Darío Kudelka si también fuera estigmatizado por la no clasificación a algunas de las copas o el protagonismo al que no pudo llegar en el torneo, tras haber vencido y muy bien, por caso, a Boca en su cancha, líder y posterior campeón.
Lo cierto es que, como fuera, las palabras de Zielinski fueron como un dedo que se metió en la llaga y que es innegable: el fútbol de Córdoba cumplió 50 años desde su primera participación en Primera División sin que se hubiera ganado un torneo (ver página 4). Los subcampeonatos de Talleres del Nacional 1977 y de Racing de nueva Italia en 1980 han sido lo más cerca que se estuvo de esos logros. Ambos, también representaron a un estilo de conducción de los clubes y de formar equipos con canteras naturales propias o de la Liga Cordobesa (ver Página 5) que tuvieron picos deportivos, como les pasó a Belgrano (desde 1968, fue su estreno en Primera) y a Instituto (desde 1973), pero que también se subieron a un tobogán que terminó con las instituciones, quebradas o al borde. Y con ese modelo, el de “hipotequemos el club en pos del resultado deportivo”, agotado.
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Ahora, se viven otros tiempos en los que el resultado es una consecuencia de un plan que tienen tiempos y etapas que aún deben ser desarrolladas para poder reclamar por un título. Formar grandes equipos para ganar implica un proceso de evolución de sus formadores. Por caso, el dirigente debe saber al nivel de un entrenador para que el nivel de compromiso del jugador que llega al primer equipo sea tan importante como su aptitud. Ahí estamos.
Puede ser poco, si se tiene en cuenta que son 50 años sin títulos o ser el inicio del camino, si las referencias son las bases establecidas en los últimos tiempos.

El resultado no hipoteca
Las quiebras de Belgrano (2001) y Talleres (2004) determinaron “el” cambio institucional. El resultado deportivo dejó de ser prioridad: los clubes debían pagar sus millonarias pasivos y seguir abiertos sin generar deudas para no ser rematados. Debían generar nuevos ingresos y recuperar otros. Apostar a sus inferiores para poder formar sus propios jugadores y poder venderlos, fue lo primero que se entendió.
Es cierto que “el Ruso” no pudo ser campeón con Belgrano, pero eso no le quita mérito al plan que siguió para tratar de llegar al éxito en Primera. El ascenso ante River 2011, desde las últimas posiciones de la B Nacional, los dos subcampeonatos (compartidos), las tres clasificaciones a la Sudamericana y una semifinal de Copa Argentina, la fundación de un estilo llamado a “lo Belgrano” y la puesta en valor de los “propios”.
Impulsado por la gente y la urgencia de avanzar unos peldaños en la escalera al éxito, la directiva planteó un “salto de calidad”, con la pretensión de que el equipo fuera protagonista, sin estar preparado. Y empezó por cambiar al “Ruso” por el novato Esteban González; luego, por Leonardo Madelón y Sebastián Méndez. Ahora se ve “obligado” a hacer una buena campaña, tras seis años de mantenerse en Primera. Pero más allá del resultado, el club no estará comprometido en sus finanzas.
La semana pasada, Talleres quedó fuera de la posibilidad de entrar a la Copa Sudamericana. No le alcanzó con tener una identidad de juego, como hace mucho no pasaba; pero se cayó porque no tuvo gol, una de las razones por las que no pudo sumar más de 9 puntos de los últimos 27 puntos. Fue capaz de vencer al líder Boca y quien fuera campeón, pero cayó con rivales como Tigre, Quilmes y Gimnasia, que llegaron menos y le convirtieron más. Terminó 15°.
Fue su temporada regreso después de 12 años de ausencia en la Primera. Fue suficiente para muchos habitantes del Mundo Talleres; para otros, no. Preferían aquellos Talleres como el de “J.J.” que fueron a jugar la Copa Libertadores 2002 y la Mercosur 2001 o aquel de Ricardo Gareca que ganó la Conmebol 1999. Ambos hicieron una buena campaña en Primera y fueron protagonistas, pero al regreso de las experiencias internacionales flaquearon en los campeonatos locales y bajaron el promedio. Hasta llegar a aquel de 2004 que peleó el Clausura, pero que se terminó yéndose al descenso y, meses después, a la quiebra.
Como en el caso de Belgrano, la "T" ya no podría quebrar porque la salud institucional acaba de ser garantizada por el patrimonio de los directivos. No se es campeón de casualidad, pero es insoslayable que tanto Talleres como Belgrano deben seguir trabajando sobre las limitaciones que tienen. Sobre todo en las que se han repetido en forma histórica. A saber:
- "Protagonistas". Para formarlos se necesitan planteles compensados y con tres y hasta cuatro variantes por puesto. ¿Se ha podido lograr?
- Brecha de propios-foráneos. Dos (Reynoso y Ramis) de 11 en Talleres, tres (Acosta, Saravia o Romero) en Belgrano, sigue siendo poco. Los títulos de Talleres en reserva y de Belgrano en cuarta y octava, ¿cuántos jugadores en serio dejarán?
- DT. Los mismo sucede con los DT propios. Belgrano formó al "Teté" y lo bancó nada.
- Personalidad. No se mide con GPS ni con Data Factory. "¿Sabés por qué no podemos decir que vamos por un título? Porque hay que jugar obligados y no muchos vivieron eso", supo decir un líder de Belgrano.
- No más trampolín. Córdoba sigue siendo una plaza de paso: vienen porque se paga, pero la definen como vidriera. Explicarle a la gente qué falta para ser protagonista, es el paso siguiente para los que deciden. Para los hinchas que quieren ya o para los pacientes que creen en planes.

Instituto, Racing y Sportivo
Más allá de Belgrano y de Talleres, Instituto vive otra realidad. Quiere volver a ser de Primera y poner fin a una racha que ya lleva 11 años. Se propuso sumar una determinada cantidad de puntos para no tener problemas con el promedio y apostar todo para el torneo que viene, que coincidirá con el centenario. No ha establecido el plan ni la formación del plantel (ayer 13 propios firmaron planilla, pero al final de la temporada como siempre), pero sabe que no podrá excederse porque hay un concurso de acreedores que debe ser pagado.
Racing busca salir del Federal B, pero primero necesita que el club salga de la intervención en la que cayó hace tres años que ordenó el club y que derivará en el llamado a elecciones en un plazo de seis a un año. Su apuesta deportiva debe estar determinada por su presupuesto. Juniors y Sportivo Belgrano, los otros equipos que estuvieron en la B Nacional, quedaron a mitad de camino. No pudieron ser de Primera y descendieron de la B Nacional.