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Independiente: un sistema que está en “rojo” y se va al descenso

El resultado que justifica hipotecar a los clubes. Mirá el análisis de Hugo García.

10 de junio de 2013 a las 08:27 a. m.
Independiente: un sistema que está en “rojo” y se va al descenso
El Monumental como testigo. La preocupación en la cara de los jugadores de Independiente lo dice todo. (Foto: Fotobaires).

Independiente está en el banquillo de los acusados, a punto de que le lean la condena. Listo para armar sus valijas e irse a la B Nacional. Ni un milagro puede pasar: primero porque sería una herejía dentro de la cultura "diabla" y, luego, porque la salvación, administrativamente, sería validar un sistema que ya se fue al descenso varias veces. Por caso, en tiempos en los que la frase "si ganás sos el mejor ", todavía sigue teniendo vigencia, el hecho de que Independiente pudiera permanecer en la máxima categoría significaría legitimar el caos. ¿Quién pagaría el nuevo contrato del "Rolfi" Montenegro? ¿El del colombiano Vargas?

Los talentosos de hoy, ¿serán las inhibiciones de mañana? Antes de arrancar el campeonato, estuvo inhibido por casi 6 millones de pesos, de los cuales gran parte se los debía al anterior paso del “Cuqui” Silvera. Lo trajo a Gallego para neutralizar reclamos del paso anterior, acordó otra fortuna para su regreso y lo relevó por Brindisi. Si queda, el sistema tendrá un aval. Gastará más de lo que tiene.

El club volverá a contratar un nuevo equipo, seguirá endeudándose, cederá sus recursos, los presentes y los futuros, pedirá prestado, vaya uno a saber a qué interés. El estadio Libertadores de América seguirá a medio construir, después de que el club haya vendido en el primer lustro del 2000 por casi 50 millones de dólares. Etcétera y más etcéteras.

Este es el sistema que se debe dar de baja. El de Independiente, el de San Lorenzo, el de River, el de Boca. el del gasto indiscriminado e irresponsable. Todo porque "la gente pide y exige", cuando en realidad lo que se demanda en más claridad y menos mentiras.

En 2000, el presidente de la AFA, Julio Grondona, retó a todos los dirigentes en Ezeiza. Les prestó para saldar las deudas de los jugadores, pero debían presentar un libre deuda cada tres meses y no podían deberle a sus exjugadores.

En realidad había una trampa, porque los clubes no devolvieron nada y la plata de la TV cada vez fue mayor y los controles... Bien gracias. Aquel “si debés, te vas al descenso”, que dijo Julio Grondona, se cumplió con pocos. Belgrano y Talleres se fueron al descenso por vivir así y tuvieron que estar cerca de desaparecer para ordenarse. Costó ordenarse y hacérselo entender a los habitantes de sus respectivos mundos.

Hoy los esfuerzos de Vélez, Lanús, Godoy Cruz y Newell’s parecen ser poco. Porque la cultura de apostar a los resultados deportivos sigue teniendo vigencia en los grandes buques insignia de AFA. El castigo aún debe venir en forma de descenso. Si en Córdoba se fue capaz de cambiar, ¿Por qué no puede ser en Buenos Aires? ¿O molesta aprender más allá de la General Paz?

Aquel descenso de River fue definido como un triunfo contra el sistema, le dijo a Mundo D Ricardo Zielinski, DT del mejor momento de Belgrano. Fue verdad lo que dijo “el Ruso”, pero se necesitan más triunfos de esos. Pero ya hay un legado. Un puñado de partidos, que hace que cuando se enfrentan esos equipos ordenados sea el choque de un proyecto contra otro.

Hacen falta mucho más encuentros de esos, pero algo es algo. El sistema, el que hipoteca los clubes, tiene una base de años. Para cambiarlo se necesitan clubes ordenados, pero también descensos.

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