Indagarán a futbolistas por falsificación de pasaportes
Juan Pablo Carrizo y Diego Placente deberán brindar testimonio ante el juez federal Oyarbide. Investigan si “trucharon” documentación para jugar como “comunitarios” en Europa.
El arquero de River Plate Juan Pablo Carrizo y el defensor de San Lorenzo de Almagro Diego Placente serán indagados por el juez federal Norberto Oyarbide en la causa en la que se investiga la falsificación de documentación para obtener pasaportes de la comunidad europea y poder así jugar en clubes de ese continente.Fuentes judiciales indicaron este mediodía que el magistrado convocó a Placente para el 17 de noviembre y a Carrizo para el 1 de diciembre, en tanto Aldo Forlín, padre de Juan Forlín, ex jugador de Boca Juniors, deberá presentarse el 3 de noviembre próximo en los tribunales de Comodoro Py 2002, de esta Ciudad, para la misma diligencia.
En esta causa, el 27 de agosto último, en un fallo de 28 carillas al que Télam tuvo acceso, Oyarbide sobreseyó al futbolista Sebastián Leto (ex Lanús) al afirmar que "el delito no fue cometido por el imputado, dejando constancia que la formación de este sumario en nada afecta el buen nombre y honor del que hubiere gozado".
En esa misma resolución el magistrado dispuso la momentánea "falta de mérito" para procesar o sobreseer a Juan Forlín (ahora en el Espanyol, de Barcelona) y ahora dirigirá la pesquisa apuntando al padre del futbolista, a quien tomará declaración indagatoria.
Leto había sido indagado el 15 de junio último, ocasión en la que negó tener conocimiento de las maniobras irregulares que realizaron dos organizaciones dedicadas a la gestión de pasaportes "truchos" y que encabeza la gestora María Elena Tedaldi, principal imputada en este expediente.
"Siempre supe que mi bisabuelo era italiano. Entonces entendí que me correspondía esa ciudadanía. Sólo sé que la gestoría habría estado a cargo de la tramitación", dijo el ex integrante de Lanús y del Liverpool inglés (ahora en Grecia), ante el juez y el secretario Carlos Leiva.
La causa se inició en octubre de 2007 a partir de la denuncia presentada por el Cónsul General de Italia en Buenos Aires, Giancarlo María Curcio, quien alertó sobre la falsificación de documentos y sellos de esa delegación diplomática que serían los que utilizaba la organización comandada por Tedaldi.