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Imitarlos, para después poder festejar

La “B” lamentó ayer la derrota sufrida ante Lanús, que es líder junto con Vélez, otro que venció al Celeste en el torneo. Los dos punteros mantienen un modelo digno de copiar.

20 de noviembre de 2012 a las 09:47 a. m.
Imitarlos, para después poder festejar
Lanús. El Granate, que ayer festejó en Alberdi, es un club que, como Vélez, empujan desde su grandeza a sus equipos de fútbol. // Foto: Ramiro Pereyra

El título conseguido por Arsenal, en el último torneo, es un desafío y una provocación para todos aquellos equipos que siempre ­miraron desde lejos y a los que les ha parecido inalcanzable una vuelta olímpica.¿Si fueron ellos, por qué no nosotros? ahora dicen esos conjuntos, por siempre acostumbrados a mirar los trofeos de otros. Tal vez lo empezaron a decir cuando Lanús ganó su primer campeonato. O cuando lo hizo Banfield, su clásico adversario que no quiso ser menos. Equipos chicos, si se miden sus copas en la vitrina histórica de la Asociación del Fútbol Argentino.

En estos días, los hinchas de Bel­grano empezaron a pensar de esa manera. Quizá haya sido de manera más desembozada luego de la victoria todavía inconclusa ante ­Independiente. Y empezó a ser menos solapada, aún, cuando en las últimas horas, las derrotas de Vélez Sársfield y Newell's Old Boys, hi­cieron menos temerarias esas afirmaciones.Pensar de esa manera, "cambiar la cabeza", ya es un logro. Tal vez la derrota de ayer ante los del sur del Gran Buenos Aires haya sido lapidaria para las cautas pretensiones de Belgrano. Quizá ni un buen resultado en San Juan, ante San Martín, ni la confirmación del triunfo en Avellaneda la semana próxima, ni los eventuales festejos por un cierre a puro golpe de bombo y redoblante contra Tigre y Estudiantes en Alberdi, podrían poner la alegría celeste a la misma altura que el listón elevado hace unos cuantos meses por el club de los Grondona.

Ese modo de interpretar las cosas debe considerarse como un comienzo. O como una referencia encomiable de prolijidad, trabajo silencioso y de ambición, virtudes arrumbadas durante muchos años en el fútbol de Córdoba por tanto tiempo de egoísmos, beneficios individuales y otras yerbas más pesadas.

Sin guardar bajo la alfombra la desazón que embargó la caravana de regreso por la Arturo Orgaz, hay que recordar que salvo el traspié ante All Boys, Belgrano sólo cayó en el torneo Inicial ante los actuales pun­teros. Lanús, en su arremetida que parece no tener final, y Vélez Sársfield, tal vez el equipo mejor equilibrado de todos los participantes, fueron sus vencedores.

Es muy probable que entre ellos esté el campeón, aunque las turbulencias de una definición que se supone apasionante puedan dejar margen a Newell’s, o hasta los mismísimos Racing de Avellaneda y Boca Juniors, cuyos números todavía los avalan.

Todo puede pasar. Pero Vélez y Lanús están más cerca. O más lejos, según cómo se los mire. O más fácil de explicar sería decir que llegan a la par porque quizá sean dos de las pocas entidades "distintas" que avalan desde la seriedad cuanta iniciativa deportiva les ande cerca.Vélez Sársfield aparece cada día más grande y firme ante la debacle de River Plate e Independiente. Lanús progresa igualmente en sus hechos y proyectos y anima casi siempre los puestos de vanguardia.

Son clubes que desde su grandeza de clubes empujan a sus equipos de fútbol. Belgrano lo está intentando y en gran parte lo está haciendo. A Vélez y a Lanús les ha llevado bastante tiempo y enorme esfuerzo materializarlos en trofeos y vueltas olímpicas.

Belgrano, claudicante ante ellos en el campo de juego, parece imitarlos en cuestiones de igual o más grandeza. Sólo hay que tener paciencia. Para cualquier club que actúe como ellos, la vuelta olímpica no tardará en llegar.