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Higuaín: Cambió el destino

Así explicó los tres goles que le hizo a Corea luego del tanto errado ante Nigeria. Casi un resumen de su vida.

18 de junio de 2010 a las 07:03 a. m.
Joaquín Balbis, enviado especial a Sudáfrica
Higuaín: Cambió el destino
Estaba en el lugar indicado. Messi remató, despejó el arquero, “Leo” intentó de nuevo y el palo le dijo que no. Pero el rebote le quedó servido a Higuaín, que de zurda puso el 3-1.

Su familia estaba ayer orgullosa en la platea del Soccer City. Su papá, el ex defensor rústico Jorge Nicolás Higuaín, no pudo contener las lágrimas cuando Diego Maradona decidió cambiarlo a 10 minutos del final. Gonzalo acababa de debutar como goleador en un Mundial y no se anduvo con chiquitas: había hecho tres goles, un registro con sólo tres antecedentes para un jugador argentino en Copa del Mundo.

"Me imaginé que mi papá iba a llorar, porque esto no se da todos los días. Ver a un hijo en la selección y que pueda hacer goles para ayudar a ganar es lo más lindo que le puede pasar a un padre, hay que disfrutarlo. Hablo mucho con él y obvio me da consejos", contó "el Pipita", quien confesó que era uno de los días más felices de su vida, y que una de las camisetas de ayer era para su familia que tanto lo apoya y otra se la quedaría él.

Papá Higuaín había visitado a Gonzalo en la concentración el día anterior al partido y le había llevado tranquilidad luego del partido del sábado ante Nigeria, en el cual el "9" no había podido convertir en su debut mundialista, pese a que contó con numerosas situaciones a favor.

La emoción de ayer seguro tuvo mucho de desahogo porque no todo ha sido fácil en la carrera de este delantero de 22 años, quien desde que llegó a finales de 2006 al galáctico Real Madrid debió esforzarse al máximo hasta desplazar a varias estrellas a fuerza de goles para convertirse en un indiscutido.

Su relación con la selección también vino torcida desde que en 2005 comenzó a mostrar sus virtudes en la primera de River. Es que "el Pipita" había nacido en Brest, Francia, cuando su papá jugaba allá, y los vivos de los franceses lo querían con el gallo en el pecho, pero Higuaín no aceptó una y otra vez la citación, mientras buscaba el resquicio legal que le permitiera obtener la nacionalidad argentina sin perder la francesa (y el pasaporte comunitario) y así poder calzarse la celeste y blanca o, al menos, optar.

Se habló mucho de que no quería jugar para Argentina, algo que quedó desestimado cuando en 2008 aceptó una convocatoria para la selección preolímpica y enterrada para siempre cuando Maradona lo convocó en setiembre pasado para la serie con Perú y Uruguay por eliminatorias. Y él, ya un atacante formado en su fútbol y su físico, respondió como mejor sabe: gol a los peruanos.

Ayer, "el Pipita" hizo triplete, con dos definiciones de cabeza (la segunda, de gran factura) y otra de pesquero. Y, como era de esperar, las luces apuntaban a él a la salida del vestuario, donde evitó hablar de revancha: "Sabía que las situaciones estaban, había que aprovecharlas. Las que no entraron con Nigeria entraron ahora. Eso cambió, el destino".

Luego, explicó lo que significó hacer tres goles en un mismo partido mundial: “Me pone muy contento, pero hay que disfrutarlo con tranquilidad porque esto recién empieza. Esto no tiene que sacarnos de lo que estamos haciendo, y debemos seguir así. Es un lindo desafío hacer goles, de eso viven los delanteros”.

¿Nace el heredero tantas veces buscado para Batistuta y Crespo? “Uno siempre se ilusiona con seguir el camino de esos dos históricos, ojalá se pueda dar. Es un orgullo que hoy (por ayer) me haya visto un referente de la selección como ‘Bati’”, reconoció.

Del juego, se sinceró: "No sé si vi peligrar el partido, pero cuando nos hicieron el gol un poco nos apretaron. Por suerte, después lo liquidamos rápido".

Mientras se iba por la zona mixta, en un helado subsuelo del enorme Soccer City, hubo una de sus frases que aún retumbaba: “Eso cambió, el destino”. ¡Y vaya si cambió, “Pipita”!