Héroes y villanos
El día después. Regreso triunfal para Chile, Argentina y Paraguay, recriminaciones para Brasil y escándalos en Francia y Nigeria.
¿Desde cuándo las derrotas se festejan? En una sociedad como la nuestra, donde todo parece reducirse a la disyuntiva éxito o fracaso, no son pocos los que se lo habrán preguntado ayer. La demostración de afecto que el seleccionado argentino recibió en su llegada a Ezeiza sorprendió. Sólo se había visto algo igual después del título del '86 y del subcampeonato del '90. ¿Caímos en la cuenta de que Argentina se transformó en un digno actor de reparto en el staff de la Fifa, o quizá empezamos a entender aquello de que "lo importante no es llegar, lo importante es el camino"?
"Si ganás, sos Gardel; si perdés, sos una mierda", solía decir Alfio "Coco" Basile en sus épocas de seleccionador. Esa particular forma de sentir el fútbol tuvo su contracara ayer en Ezeiza, y también un par de días atrás en Chile, donde los jugadores de "la Roja" fueron recibidos como campeones y el argentino Marcelo Bielsa –técnico del equipo que fue 10ª en Sudáfrica 2010– es lo más parecido a un héroe nacional. Otro tanto sucede en Paraguay, donde el presidente Fernando Lugo espera hoy al elenco paraguayo para condecorar a sus jugadores y cuerpo técnico por la histórica clasificación a octavos de final. "Ellos ya son campeones en el corazón del pueblo paraguayo", expresó ayer el mandatario.
Y ni hablar de Uruguay, cuyo equipo es el único “sobreviviente” sudamericano en la Copa. “Los jugadores nos han dado una enorme lección de compromiso, de valentía y de entrega”, declaró el presidente José Mujica. Todo un presagio de una gran bienvenida, más allá de la suerte que corra el elenco del “Maestro” Tabárez en el torneo.
No todos se lo toman con sodaTriunfalistas por excelencia, los brasileños no dejaron pasar la chance de escrachar a sus jugadores tras el retiro anticipado. Silbidos, abucheos y hasta un intento de agresión al volante Felipe Melo dominaron la escena en la llegada del Scratch a Río de Janeiro. Un par de horas después, el técnico Dunga recibió la noticia de que no le renovarían su contrato. La negativa del "candidato del pueblo", Luiz Felipe Scolari, le agregó más incertidumbre al destino de los pentacampeones.
Hubo escándalo en Francia, donde el fracaso del elenco galo se transformó en cuestión de estado. “Se dañó la imagen del país”, dijeron los miembros de la Asamblea Nacional, que interpelaron al técnico Raymond Domenech y el titular de la Federación Francesa de Fútbol, Jean-Pierre Escalettes, ambos ya fuera de juego. Antes, el presidente Nicolas Sarkozy había citado a su despacho a Thierry Henry, jugador emblemático de Les Bleus.
Otro que no se anduvo con chiquitas fue el mandatario nigeriano, Goodluck Jonathan, que decidió suspender por dos años a sus selecciones por el pobre desempeño en el Mundial. Pero como no le gusta que los gobiernos metan la cuchara en sus asuntos, la Fifa envió un ultimátum.
Ayer, la Federación Nigeriana hizo un cambio de figuritas (destituyó a Sani Lulu, su máxima autoridad, y ungió a Alhaji Aminu Maigari) para obtener un guiño del ministro de Deportes, Isa Biu, y así evitar un duro castigo del ente rector del fútbol mundial.

