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Guiñazú, a quien todos los elogios le calzan perfecto

03 de marzo de 2019 a las 08:40 a. m.
Guiñazú, a quien todos los elogios le calzan perfecto

Pablo Horacio Guiñazú accedió el viernes a la categoría de esa camada de deportistas digna de que su recorrido se haga merecedora de un libro. Desde el momento que comunicó la decisión que había tomado unas horas antes, apenas Talleres perdió en Chile con Palestino, a esa biografía del desde hace un par de días exfutbolista (todavía suena demasiado raro) hay que empezar a buscarle un título.

Eterno, La leyenda, El inoxidable, El gran capitán, Único, El ejemplo, El legado, El inolvidable, Sabio, Ídolo, Un maestro, son algunos de los rótulos que calzarían perfecto para acompañar la tapa de la historia de vida de un futbolista que llegó a Córdoba, con más precisión a barrio Jardín, a darle un cierre excepcional a su carrera deportiva de casi 23 temporadas, y que abandona a los 40 años y medio.

Desde el instante que el rumor se volvió realidad y confirmó lo que el mismo Guiñazú había insinuado en una entrevista a Mundo D a comienzos de este año, cuando dejó entrever que si la “T” no se hubiera clasificado a jugar la fase previa de la Copa Libertadores lo más probable era que este adiós hubiese llegado a principios de este 2019, el efecto fue a medida.

El anuncio de su retiro desencadenó una catarata de elogios a Guiñazú, de quien expresaron maravillas sus actuales compañeros, su entrenador, los colaboradores del plantel profesional, directivos y empleados albiazules, otros futbolistas y exjugadores, clubes donde el mediocampista también dejó su sello, medios, periodistas, hinchas de Talleres y de equipos rivales, en fin, gran parte de la comunidad, tanto futbolística como no. Los mensajes en las redes sociales, donde el viernes fue uno de los temas que hablaron por sí solos, fueron conmovedores y emocionantes.

Las alabanzas y reconocimientos giraron en torno a su profesionalismo, a lo buena persona que es y a valores como su humildad, su sacrificio, su compañerismo, su simpleza, su capacidad de empatía, entre otras cualidades, además de las futbolísticas.

El paso de Guiñazú por Talleres deja una marca única, porque su aporte a la institución es invalorable, tanto en lo funcional como en lo sentimental. Pero, además, estos años del “Cholo” jugando para un club de Córdoba sumaron mucho al aprendizaje y a la construcción constante en que se encuentra nuestro fútbol, al cual tanta falta le hacen ejemplos como estos para su evolución. Por eso, Guiñazú, un espejo para propios y extraños, se fue lleno y pleno, como describió él, y muy elogiado por todos.

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