Guiñazú: Este premio no es mío: es de todos los que hacen a Talleres
“El Cholo” no podía creer que fue elegido deportista del año. Agradeció a toda su familia, pero más aún “a los empleados del club que hacen grande a Talleres”.
Llegó con la fiesta ya empezada junto a Emanuel Reynoso, a quien Mundo D le entregó el premio Estímulo en Talleres. Ambos habían estado entrenando hasta minutos antes del arranque de la ceremonia, porque hoy se viene el viaje a Buenos Aires y mañana el partido contra Huracán, tras el cual la "T" cerrará un 2016 inolvidable. Esa es una marca registrada de Pablo Guiñazú: es el primero en llegar a las prácticas y el último en irse. Su profesionalidad, cimentada en años de fútbol profesional en el interior y en el exterior, no le permite otra actitud.
Entró al salón Cerro de las Rosas del Holliday Inn en silencio, pisando despacito, tratando de pasar inadvertido, con humildad y vestido con toda informalidad: remera, jean y zapatillas, esquivando la formalidad como lo hace con los jugadores que lo enfrentan o le tiran alguna “patadita”.
Era “el Cholo” auténtico y genuino de todos los días, el de la Boutique, el predio Nuccetelli, en su departamento o cuando participa en alguna de las actividades solidarias que organiza el club. Y como siempre, derrochando alegría, simpatía, bromas, respondiendo a cada pedido de fotos, firmando autógrafos, prestándose al pedido del video amigo.
Acompañado por “Bebelo” y el omnipresente encargado de prensa e imagen institucional del club, Miguel Cavatorta, se sentó a un costado del salón, tratando de pasar lo más inadvertido posible. Apenas lo logró.
Y no pudo evitar que cuando nuestra compañera María Eugenia Mastri revelara el secreto, que era el elegido como el Deportista Cordobés del Año, se le escaparan unas lágrimas que en su rostro brilloso, como su calva, salieron con genuina sinceridad.
Aplauso unánime, miles de papelitos como en la cancha y a escena. Todas sus palabras fueron de agradecimiento. A su papá Juan, ya fallecido, a quien le prometió que se retiraría jugando en Talleres; a su mamá Gladis, a sus hermanos, pero, sobre todo al club.
“Este premio no es mío, es de cada uno de los que hacen a Talleres. De cada empleado del club que está con nosotros en el arranque y en el final de cada entrenamiento, de los masajistas, de cada jugador y dirigente, y que permiten este gran momento de Talleres. Y a cada uno de los deportistas individuales o colectivos que se merecen este premio tanto como yo”, dijo ante un aplauso sostenido.
Después, terminada la ceremonia, repitió y amplió frente a los micrófonos, grabadores y cámaras lo que dijo frente a los centenares de presentes. Y lo primero que hizo fue patear para adelante la referencia obligada a su épico gol del ascenso contra All Boys. “Lo repito otra vez: más importante que ese fue el del empate que hizo Gonzalo (Klusener)”.
Después agregó: “La verdad es que no me esperaba este premio, por los grandes deportistas que estaban designados para ganarlo, tanto en los deportes colectivos como en los individuales. Quiero agradecerles a todos los que permitieron que estuviera hoy sentado aquí y pudiera levantarme a recibir el premio. Me siento orgulloso de estar ante tantas grandes figuras del deporte. No puedo explicar lo que uno siente al ser ganador de este premio”, fue lo primero que le dijo a Mundo D.
–¿Es un doble privilegio, no? Recibiste este premio y además fuiste el más votado para el Cordobés del Año de La Voz.
–Créanme que esto es increíble, es espectacular. Este premio y que haya recibido el apoyo de la mayoría de los cordobeses que me votaron para ser el ciudadano cordobés del año es invalorable. Quiero agradecerles a cada una de las personas que me votó y por valorar mi trabajo en Talleres. Siento un orgullo y una emoción que me desborda y eso me obliga todos los días a redoblar los esfuerzos para devolverles ese reconocimiento que me dieron.
–Pudiste cumplir la promesa que le hiciste a tu viejo.
–Sí, muy feliz por eso. Quería cumplirla, volver a estar cerca de mi mami Gladys, de mi pueblo General Cabrera y jugar en Talleres. Desde que llegué me trataron en forma extraordinaria. Fue un año inolvidable para mí, el más importante de mi carrera. Y ahora con este premio, todavía más. Es un premio que además quiero compartir con mi familia.
–Siempre hacés referencia e ella. Debe ser muy difícil tenerla lejos, en Brasil
–No sabés, fenómeno, lo que se sufre. Yo tengo que agradecerle a Dios la esposa que tengo, a Erika. Ella entiende que el fútbol es lo que yo amo hacer y comprende todo lo que significa Talleres. Ella sabe lo que yo deseaba volver a Córdoba y me apoyó totalmente. Hace de padre, madre, abuela, tía... Viaja cuando puede para acá para verme y yo viajo cuando puedo. Matías mi hijo más grande ya lo entendió y Lucas, el más chiquito, lo va entendiendo de a poco. No es fácil. Apretamos los dientes y le damos para adelante. Y a mi vieja el más profundo agradecimiento, porque al vivir conmigo acá me ayuda en todo momento y está atenta a todo lo que necesito para cumplir este sueño.
–Si te retirás a fin de este torneo... ¿estás pensando en traerlos a Córdoba y radicaste definitivamente junto a ellos?
–Estamos evaluando esa posibilidad. Una vez que termine el torneo vamos a sentarnos a hablar.
–¿Seguirías en Talleres en otro lugar del club?
–Es una posibilidad que seguramente estará y que analizaré con los míos, pero esa es una pregunta más para Andrés Fassi que para mí. Hoy sigo razonando como jugador. Vivo el presente y no pienso en eso. Si viejito y con 38 años la estoy rompiendo (risas)... Yo vivo este presente hermoso que me da la vida. Mientras pueda seguir siéndole útil a Talleres, yo voy para adelante.
