Goles angélicos
El nuevo Papa argentino habría realizado su primer milagro posibilitando el triunfo del San Lorenzo de sus amores.
El denominado “Efecto Francisco” comenzó a sentirse con fuerza en el fútbol argentino a partir del milagroso triunfo de San Lorenzo, el flamante club papal, sobre Colón el sábado pasado, con un gol en contra convertido con la mano por el delantero sabalero Rubén Ramírez.
Si bien esta conversión fue considerada un prodigio celestial por muchos de los asistentes al estadio santafesino, los analistas más realistas aseguran que Ramírez vio que Kalinski iba a cabecear el centro y, en un gesto desesperado y absolutamente terrenal por impedirlo, metió la mano y desvió la pelota hacia dentro del arco.
Sin embargo, quienes se inclinan por ver en la jugada un acontecimiento sobrenatural, aseguran que una fuerza misteriosa levantó el brazo del jugador de Colón (contra su voluntad) para que impactara contra la pelota.
Según estos opinólogos, un análisis computarizado indicó que Kalinski iba a darle un “mollerazo” a la pelota, con lo que esta se iba a elevar en sentido vertical no menos de 40 metros.
“Si esa jugada terminó en gol fue por el suceso extraordinario que tuvo a Ramírez como protagonista”, afirma todavía conmovido Vicente Mirácolo, director del Departamento de Hechos Fabulosos de la AFA, dependencia que lleva un registro de estos acontecimientos y que fue creada después del gol “imposible” de Grillo a los ingleses en 1953 en el estadio de River.
¿Pero quién o qué fuerza llevó el brazo de Ramírez hacia la pelota? La pregunta sin respuesta quedó flotando en el estadio sabalero, aunque después cayó y bajó rodando por los escalones de las tribunas hasta ganar la calle.
Algunos hinchas aseguran que vieron revolotear a algunos ángeles (entre dos y tres, según unos testimonios; una escuadrilla de 16, según otros) sobre el estadio, y no dudan en afirmar que alguno de ellos se entremezcló (ya invisibilizado) para esperar el córner que terminó en el gol del Ciclón.
“Fue uno de esos ángeles el que levantó el brazo de Ramírez para que le diera a la pelota. A mí me dijeron que el jugador sintió que se lo agarraban y se lo movían, y que antes había escuchado un ruido raro, como un batir de alas en el área chica”, dijo un hincha que suele tener información del vestuario de Colón.
En principio, el único elemento material de prueba de esta supuesta intervención angélica en el estadio sabalero sería el hallazgo de un par de plumas frente al arco en el que se convirtió el gol, las cuales estarían siendo analizadas por especialistas del Departamento de Ornitología y Obstetricia de la AFA (como su nombre lo indica es un área multidisciplinaria).
“Hasta el momento, no podemos dar ninguna precisión sobre las plumas. A primera vista podrían ser de pelícano, aunque hay colegas que se inclinan a pensar que serían de avutarda. No descartamos ninguna hipótesis, pero hay elementos fascinantes en torno a ellas”, aseguró el científico y observador de aves Juan Carlos Halcón, director del departamento y quien asegura ser sobrino nieto del renombrado actor argentino.
Si bien no trascendieron cuáles serían los “elementos fascinantes” de las plumas, una versión indica que uno de los investigadores se pasó una de ellas por un sarpullido en la frente y la perturbadora erupción desapareció en cuestión de segundos.
“En principio, las plumas de los pelícanos no tienen esas propiedades, lo que estaría indicando dos posibilidades: son de ave fénix o de ángel. En Santa Fe no es común el ave fénix, luego, son de ángel”, razonó Halcón.
Silogismos al margen, lo cierto es que en 2005, el año en que asumió Benedicto XVI, Bayern Munich, su equipo, salió campeón de la Bundesliga.
Si bien los bávaros festejan campeonatos bastante seguido, también abundaron testimonios sobre la presencia de ángeles en el estadio Allianz Arena durante esa temporada.
Incluso, es recordada la foto de un ser alado trepado en el travesaño de Oliver Kahn, ayudándole a armar una barrera al entonces arquero del Bayern.
Los escépticos de siempre aseguran que con el Ciclón no es tan fácil, y que, si lo quieren sacar campeón, los ángeles papales van a tener que empezar desde la pretemporada y, seguramente, trabajar horas extras.
Con el saludo a otra parte
El jugador griego Giorgos Katidis, del AEK Atenas, quien logró una triste fama por celebrar un gol con el saludo nazi el fin de semana pasado, fue separado de por vida de la selección helénica, pero todavía insiste en que no “sabía lo que estaba haciendo”, ya que asegura que no es fascista, ni nazi, ni racista.
Frente a estas afirmaciones de Katidis y sus disculpas a quienes ofendió, algunos de sus defensores especulan que el jugador habría sufrido un “brote nazi”, supuesta afección que convertiría en nazi por un tiempo determinado (pueden ser segundos, horas y hasta días) a cualquier no nazi, llevándolo a tener conductas muy estúpidas, tales como pintar o tatuarse esvásticas, saludar con el brazo derecho en alto, creerse superior a otros seres humanos, encender antorchas o intentar invadir Polonia.
En cuanto a qué produce esta patología, las especulaciones son muy variadas, llegando en algunos casos a la convicción de que se trata de fenómenos de posesión por parte de espíritus de nazis de la Segunda Guerra que andan dando vueltas por ahí.
En definitiva, de lo que se trata es de buscar razones irracionales para explicar comportamientos aún más irracionales.
