Gabriel Milito dejó de ser el director técnico de Estudiantes de La Plata
El exdefensor decidió dar un paso al costado luego de la goleada a Olimpo y la clasificación a la Copa Sudamericana.
Gabriel Milito, ante la sorpresa de todo el mundo Estudiantes, dejó de ser anoche el entrenador del primer equipo con la clasificación a la Copa Sudamericana en el bolsillo y ante una ola de rumores sobre los por qué de su decisión. Al igual que aquél 16 de abril por la noche cuando fue presentado como el sucesor de Mauricio Pellegrino estuvo acompañado por el presidente Sebastián Verón y por el secretario técnico, Agustín Alayes.
Desde el punto de vista de los números el ciclo fue positivo, ya que entre torneo local, liguillas, Copa Argentina y Libertadores dirigió 30 partidos, a lo largó de los cuales consiguió 16 triunfos, 8 empates y sólo 6 derrotas, que representan un 62,22 por ciento de eficacia. Fue eliminado en los octavos de final de la Libertadores; terminó séptimo en el campeonato local, dónde ingresó a la Liguilla pre Libertadores y llegó hasta los cuartos de final de la Copa Argentina, donde fue eliminado por la revelación de la temporada, Rosario Central en un partido muy apretado.
Sufrió la sangría de las ventas de Guido Carrillo, Diego Vera y Matías Aguirregaray más el final del contrato de Román Martínez e igualmente ordenó el equipo al que pudo potenciar con la llegada en plena temporada de Gastón Fernández, al que pudo utilizar en pocos partidos debido a una lesión. Le dio minutos a varios juveniles y, fundamentalmente, potenció a Lucas Rodríguez, que en plena curva ascendente de su rendimiento sufrió un accidente que lo sacó de la competencia.
A partir del primer día convivió con el estigma de ser considerado de ?otra escuela? y ya en la primera conferencia se tuvo que poner fuerte ante la prensa local y fijó postura: ?a mi me encanta la táctica, soy un obsesivo de eso, del trabajo, del esfuerzo, de la estrategia y si eso es la Escuela de Estudiantes quédense tranquilos que nos vamos a llevar muy bien?.
Sin embargo en cada nota; dio escasos mano a mano porque no es su estilo, tuvo que soportar una y otra vez las mismas preguntas, y siempre intentó explicar sus ideas y hablar de fútbol. No pudo meterse en el corazón del hincha y ese es uno de los puntos que argumentó puertas para dentro que motivó su salida.
Milito fue muy valorado por sus jugadores y respetado por todo el mundo Estudiantes. Con los dirigentes mantuvo una buena relación y sólo se plantó con la llegada de Mariano Andujar, dónde se puso firme y aclaró que ?no lo pedí, será uno más, pero mi arquero hasta el final de la temporada será Hilario Navarro".
Luego de los abrazos tras cada gol con sus jugadores insistió ante la prensa que fue una decisión personal, que estaba desgastado y que ?cualquier cosa que se diga fuera de lo que estoy manifestando es producto de la imaginación de cada uno, pero será mentira. La verdad es esta?.
Fueron 219 días como técnico de Estudiantes y referentes como Leandro Desábato señalaron que ?es una lástima porque es otro técnico que se va, todo fue muy positivo, entendió el momento del club y le dio lugar a los juveniles. Nos dijo que se iba por motivos personales?. Mientras tanto Gastón Fernández puntualizó: ?demostró ser una persona muy transparente y capacitada, no deja nada librado al azar y es un técnico bien hecho a la medida de Estudiantes?.
Ahora, llega el momento de la sucesión y más allá de los nombres parece ser la hora del actual entrenador de la reserva, Nelson Vivas.