Copa Argentina. Flores: Va a ser un partido distinto y vamos a tener que adaptarnos rápido
El DT de Instituto anticipó el duelo ante Atlanta y remarcó que el equipo sigue en crecimiento. “Hay una regularidad, eso es lo que me deja tranquilo”, aseguró.
Instituto ya dejó atrás la noche movida en La Bombonera y cambió el chip. El calendario no da respiro y lo que viene exige respuestas inmediatas: el miércoles a las 21.15, por los 32avos de final de la Copa Argentina, la Gloria se medirá ante Atlanta en Rafaela. Un partido que aparece como bisagra en medio de la doble competencia y que, puertas adentro, se vive con la seriedad de las citas que no admiten margen de error.
El Albirrojo volvió a entrenarse con la cabeza puesta en ese duelo y con la posibilidad concreta de que Diego Flores meta mano en el once. Las cargas físicas y la cercanía del cruce ante Defensa y Justicia por la Liga Profesional de Fútbol obligan a administrar energías. Pero más allá de los nombres, el foco está en la idea.
Tras la caída 2-0 ante Boca, el DT dejó en claro que el equipo sigue en construcción, aunque con señales que lo sostienen. “Hay que mejorar muchas cosas de cara al partido con Atlanta. Todas las semanas vemos los partidos y nos van dejando cosas, buscamos reforzar otras que ya visualizamos semanas anteriores. Y a lo nuevo también le damos un tratamiento. Este es un proceso que está en crecimiento, con una idea nueva. Con valores distintos a lo anterior. Va a ser un partido distinto, con un rival diferente. Vamos a tener que adaptarnos rápidamente a ese contexto y obviamente buscar la victoria”.
Ahí está el eje. Atlanta no será Boca, pero exigirá otro tipo de respuestas. Más obligaciones, otro ritmo, otra lógica. Y en ese terreno, Instituto deberá mostrar madurez para imponer condiciones sin perder identidad. Flores lo sabe y lo repite: adaptación rápida y convicción.

La regularidad como bandera
En ese camino, hay algo que al entrenador lo sostiene incluso en la derrota: la constancia en la idea de juego. “Hay una regularidad, eso es lo que me deja tranquilo. El grupo está en la línea que nosotros queremos. Y apuntamos a que el equipo siga creciendo para que la regularidad se traduzca en puntos”. No es una frase menor en un fútbol donde el resultado suele tapar todo. Para el DT, la base está y el salto es cuestión de tiempo.
Incluso en La Bombonera encontró argumentos. “Boca tiene mucha jerarquía, más allá de lo que ellos nos llegaron, estuvimos mucho tiempo en partido. Estuvimos batallando en una cancha difícil. Las dos o tres claras que tuvimos no la pudimos meter”. Y ahí aparece uno de los déficits: la eficacia. Porque el equipo compite, genera, pero todavía no logra convertir esa producción en resultados.
El análisis es más profundo. “El equipo estuvo presente, compitió en todos los momentos del partido. Obviamente uno se fue con bronca por el resultado. Pero hicimos un buen encuentro, los jugadores se ofrecieron todo el tiempo”. Y también marca lo que falta: “Hubo muchas jugadas que no finalizamos bien, pero generando mucha sensación de peligro”.

¿Para qué está la Gloria?
La mirada no se queda en lo inmediato. Flores insiste en sostener el proceso, en no desviarse. “Instituto está para seguir creciendo, para no perder este espíritu con el que compite. Estamos para jugar partido a partido. Queda poco… no me bajo de la lucha para estar entre los ocho. Hay que meter dos o tres plenos seguidos. Pero más allá de cómo termine la zona, soy optimista de que este equipo va a seguir creciendo. La tendencia es esa”.
Esa frase resume el momento: Instituto no se resigna en la Liga y, al mismo tiempo, entiende que la Copa puede ser una plataforma. El miércoles, ante Atlanta, no será solo un partido más. Será una prueba de carácter, de adaptación y de ambición.