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“Estamos en una situación casi desesperante"

Fernando Signorini fue el PF de Maradona en la selección, en el Mundial 2010. Analiza cómo desperdiciamos a Messi.

08 de julio de 2018 a las 09:50 a. m.
“Estamos en una situación casi desesperante"

Ante los minutos de silencio, los gritos y debates vacíos que abundaron en los canales deportivos, él ofrece una voz particular. Un mensaje distinto en pos de construir una nueva realidad para el fútbol argentino y su tan mentada "refundación".Fernando Signorini, el ex preparador físico personal de Diego Maradona en la década del '90 y ex-PF de la selección en el Mundial de Sudáfrica, no acude a eufemismos para hablar de cómo Argentina desaprovechó a Lionel Messi en estos 10 años en la selección.

-¿Qué dejó este Mundial?

-Quedó en evidencia como nunca que estamos en una situación casi desesperante. Hablo del fútbol argentino, lo que representa y lo que no representa el fútbol, esa fantástica excusa para ser feliz, como alguna vez dijo Menotti. Pero además tendría que ser y no es un magnífico argumento para la formación de los chicos para una sociedad que los reclama y los necesita.

-¿Por qué?

-Todo esto ha sido tergiversado por los leoninos intereses económicos del gran negocio, que tiene espacio en medios que ejercen un periodismo de una forma que avergüenza. Yo me formé con tipos como Osvaldo Ardizzone, Dante Panzeri, Félix Frascara y los de hoy como Ezequiel Fernández Moores, Ariel Scher y muchos otros del interior que tienen otro lineamiento ético.

-¿Haberlo tenido a Messi le hizo mal a Argentina?

-Sí. Aunque parezca mentira, hicieron mal las conquistas de Diego también. Sirvieron para encumbrar a gente que no tiene historia que los avale en el fútbol. ¿Dónde están los Bielsa, los Menotti, los Valdano, los Fassi? ¿No se enteraron lo que hizo Fassi en Pachuca o lo que está haciendo en Talleres? Que lo vayan a ver. Es gente que se prepara y su capacidad es una bofetada y es un riesgo para su mediocridad.

-Se pide a Guardiola como DT como si fuera la solución.

-Se habla de Guardiola y cualquiera que sea será para tapar una hemorragia. La solución tiene que ser de base y hay que tomarse el tiempo necesario. No hay que hacerlo de modo urgente. Es un problema que lleva años. Habría que armar una gran mesa de debate coordinada por algún organismo del estado para debatir cual es el papel que el deporte en general, y el fútbol en particular, tienen que cumplir en la sociedad. Pensar el fútbol a 50, 60 años, con opinión de gente del deporte, pero también de filósofos, psicólogos, antropólogos, sociólogos y gente de los negocios con un lineamiento ético que los ponga al margen de cualquier duda.

-¿Tiene esperanzas de cambio real y profundo?

-Aparentemente, sí. Generalmente, los mejores alumnos son fruto de los mejores maestros. Pablo Aimar y Diego Placente son dos magníficos proyectos de maestro. Me encantó que hayan dicho cuando ganaron el Sudamericano el año pasado que ellos no estaban seguros del resultado deportivo, pero que al finalizar el proceso los chicos iban a salir mejores individuos. Eso fue fantástico. Durante años, excepto ese lapso de Pekerman, hubo entrenadores de fútbol y lo que se necesita son personas que orienten para la vida.

-¿Cómo salimos del exitismo? ¿Del ganar como sea?

-Todos aquellos agentes autorizados a poner y a sacar deben empezar a pensar en no vender tanta porquería y buscar mejores profesionales. En las redes sociales no puede salir cualquiera a decir cualquier cosa. Que alguien me diga qué importancia hubiera tenido que Argentina ganara. ¿Van a aparecer los 44 del Ara San Juan? ¿Va a bajar la mortalidad infantil? ¿El analfabetismo? ¿El desempleo? ¿La violencia? ¿El dólar? Entonces, para qué sirve. Para nada. Entonces no me interesa tanto el fútbol competitivo porque esa es la punta del iceberg y a mí me interesa cambiar la base. Sobre eso hay que trabajar. Como un factor educativo.

-¿Qué fue lo que más influyó para esta eliminación?

-La desorganización. No se puede tener un equipo con jugadores que llegan, juegan y se vuelven, no se puede cambiar tres entrenadores en cuatro años y eso se ve en la cancha. Cada vez que uno de los chicos agarraba una pelota era empezar una aventura otra vez. Porque no había fluidez, no estaban los circuitos aceitados.

-Han ganado más equipos que tuvieron menos posesión.

-Desde que el fútbol se juega con una pelota es más importante tenerla que no. Ahora, la posesión por sí misma no determina que sea una garantía para ganar. Los equipos que hicieron historia y se recuerdan para siempre fueron los que tenían más la pelota que sus rivales.

-¿Qué le produjo ver a Sampaoli y el papelito de Mascherano en el entrenamiento?

-Los que estamos adentro sabemos que eso es común. Que el entrenador involucre a los jugadores porque también hay que  hacerlos crecer, porque los que juegan son ellos. Hacerlos responsables de algunas decisiones o dudas. Es una estupidez. Son jugadores  superprofesionales y pueden aportar.

-¿Qué se puede aprender de este Mundial?

-El aprendizaje tiene que ser de afuera hacia adentro. Evidentemente, ganar dos mundiales y muchos juveniles al fútbol argentino no le ha servido de nada, no cambió nada. Creo que tiene que cambiar primero la sociedad para que cambie el fútbol.