España es más feliz
Espectacular recibimiento. Más de 500 mil españoles acompañaron a la selección campeona por las calles de Madrid.
"Bienvenidos a un país más feliz", decía una pancarta entre la multitud que fue a recibir a la selección española al aeropuerto de Barajas, en las afueras de la capital española. Y vaya si era cierta esa frase. No hacía falta hablar con la gente para conocer su estado de ánimo. Sólo una mirada alcanzaba para darse cuenta de que irradiaban felicidad.
El avión que tocó suelo español a las 14.38 llegó a una terminal aérea que era un auténtico hormiguero, en el que abundaban los colores rojo y amarillo. Los jugadores comenzaban a compartir en su tierra lo que habían celebrado con muchos otros en la fría Johannesburgo.
En la noche previa, hasta las tripulaciones habían lucido bufandas y globos. "Para agilizar el embarque, ubíquese en su asiento y guarde su equipaje y vuvuzelas en los compartimientos superiores o debajo del asiento delantero", decía una simpática voz femenina por el altoparlante en uno de los vuelos. Y el comandante Rodríguez despertaba un aplauso cuando felicitaba a los pasajeros por el triunfo. Uno de los testigos de la alegría ajena era Javier Zanetti, el internacional argentino que estuvo en Sudáfrica, pero como espectador de la final y que regresaba al Viejo Continente. "No quiero hacer declaraciones", se excusó "el Pupi", quien iba acompañado por su mujer y sus dos hijos.
Ya en España, el país de los campeones del Mundo, la efusividad se multiplicaba. Juan Carlos, uno de los privilegiados que estuvo en el Soccer City, dijo: “Es una espera de mucho tiempo y la consecuencia de un trabajo bien hecho en los últimos años. Desde que se ganó la Eurocopa se tenía mucha esperanza en el Mundial”.
El agobiante calor húmedo del verano europeo no fue impedimento para que haya miles de demostraciones de alegría. "Villa, Villa, Villa/ Villa maravilla", cantaba Félix, un asturiano hincha del Sporting de Gijón que idolatra al goleador.
Salva Saldaña, un joven hincha, contaba de la espina que se habían sacado: “Ha sido muy importante. Es la primera vez en la historia que se logra esto”. Y agregó: “El héroe, además de Iniesta, es Iker (Casillas). Es el alma de este equipo y es el mejor capitán que ha tenido la selección”.
Luego de un breve paso por un hotel de Barajas, el plantel tuvo una visita oficial al Palacio Real. El colectivo dejaba miles de personas a lo largo de su camino, que comprendió Gran Vía, Cibeles, Neptuno, Atocha, Puerta de Toledo, entre otros puntos, hasta culminar en la explanada de Príncipe Pío. Allí, medio millón de personas se reunió frente al escenario montado al otro lado del Río Manzanares. Eso sin contar los miles que siguieron la caravana.
"Yo soy español, español, español", "A por ellos, oé" o "campeones, campeones, oé, oé, oé". Sin mucha creatividad en sus canciones, es cierto, el pueblo español despertaba una mezcla de admiración y envidia a quienes eran ajenos a dicho festejo. Es cierto. España es más feliz.

