Érase una vez, el orden
Hoy, como nunca, nuestro fútbol cambió una de sus credenciales. La imagen de los clubes cordobeses yéndose de pretemporada con sus refuerzos listos (con el título de tales y no de incorporaciones experimentales) es una de ellas.
Érase una vez el fútbol de Córdoba, representado en AFA por Talleres, Belgrano, Instituto, Racing y Juniors........................................................"Mucho gusto, soy Luciano De Bruno", fue el título con el que este diario abrió la crónica del primer partido de Talleres en la temporada 2003/2004. El 1-1 ante Arsenal, en Buenos Aires, estaba representado en la historia del autor del gol de Talleres, quien reconoció que al convertir el penal, se asociaron a su festejo varios compañeros a los que no les conocía ni el nombre. El ex Rosario Central había firmado su contrato sólo un par de días antes, en Córdoba, y un día después se había sumado a la delegación en Capital Federal. El lunes siguiente cumpliría recién su primer entrenamiento junto al plantel.
También jugaron Aldo Osorio y Julián Maidana, quienes llegaron al hotel de la concentración el mismo día del partido. Ese Talleres de José Omar Pastoriza (la directiva, con Carlos Dossetti como referente, le pagaba 33 mil dólares mensuales, pero no había agua en la Boutique para entrenar) llegó a Buenos Aires con 18 jugadores, pero en el camino perdió uno y sumó los tres mencionados. Como no llegó el pase internacional de Gustavo Fuentes, que iba a ser titular, tuvo que seguir el partido desde la tribuna. Además, como persistían inhibiciones, los 11 jugadores incorporados tuvieron que presentar recursos de amparo.
Apenas 20 días después de haber revalidado su condición de equipo de Primera División, ganándole la reválida a San Martín de Mendoza, Talleres iniciaba así su participación en la temporada 2003/2004, con un objetivo excluyente: escapar del descenso. Al final, se fue........................................................Era agosto de 2002, Belgrano iniciaba su primera participación en la B Nacional con un plantel formado por Córdoba Celeste (la firma de Norberto Castaños, los Manzanares y Carlos Bustos, que luego fue vendida a Armando Pérez). El partido fue ante Juventud Antoniana y la derrota comenzó a gestarse en la previa.
Como no hubo acuerdo con Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), las inhibiciones continuaron vigentes, los jugadores Cristian Favre, Ángel Puertas, Juan Arce, Facundo Villalba y el uruguayo Uriel Pérez (al final no jugó porque faltaban trámites de su visa) presentaron los amparos antes de poder jugar y eludir los reclamos de 100 mil pesos de sus colegas del plantel anterior: Sergio Castillo, Jorge Priotti, Felipe
Desagastizábal, Mauricio Verón, Gustavo Franco y Pablo Rodríguez. Después siguieron llegando futbolistas con la temporada iniciada. Al final, Belgrano consiguió zafar de la reválida con un equipo del Torneo Argentino A........................................................ A fines de agosto de 2000 y con un equipo alternativo, producto de inhibiciones, lesiones y problemas de habilitación de pases, Instituto debutó en la Zona Interior de la Primera B Nacional, por la tercera fecha del torneo, ante Villa Mitre de Bahía Blanca. Con nueve jugadores menos y sin poder disponer de los refuerzos contratados, el entrenador Gerardo Martino presentó un elenco alternativo, integrado en su mayoría por juveniles sin experiencia en el máximo torneo del ascenso. Era el retorno de Instituto a la B Nacional, tras haber descendido el mes anterior, cuando empató en su estadio 1 a 1 el partido revancha de la reválida con Almagro, razón por la que empezó más tarde el torneo mencionado.
Ariel Lencinas, Mauro Amato, Raúl Antuña, Norberto Acosta, Jorge Cervera y Silvio Risio fueron los futbolistas que Martino debió descartar a último momento, porque los dirigentes (Diego Bobatto a la cabeza, tomó la posta tras el alejamiento de Santiago Cemino) no pudieron destrabar el viernes la inhibición de FAA. A las bajas de esos seis jugadores se sumaron las de Marcelo Ríos (no llegó el transfer del Cruz Azul de México) y Walter Jiménez (no recibió su libertad de acción). Y una perlita: a último momento viajó Lucas Rimoldi, quien había sido descartado por una contractura, para completar el mínimo de ocho profesionales en la lista de los 16 que debían firmar la planilla.
Damián Felicia, Andrés Miranda, Lucas Figueroa, Alejandro Bustos, Diego Capdevila y Fernando Barrera fueron los cambios que tuvo Instituto respecto a la formación original que había previsto su DT. De ese equipo, sólo estuvieron Javier Klimowicz, Guillermo Rodríguez, Carlos Sánchez y Raúl Maldonado. La Gloria perdió 3-0 y Martino dijo: "Con los refuerzos, el resultado hubiera sido otro". En ese torneo, el llamado "dream team" de la Gloria se quedó al borde del ascenso........................................................En ese mismo agosto de 2000, Racing volvía a la B Nacional, en un despegue desde la misma Liga cordobesa. El 1-0 sobre San Martín de Mendoza se festejó como un nuevo ascenso en función de la previa tan agitada que se vivió.
Antes de viajar a Mendoza, la directiva dejó sin efecto 26 inhibiciones por 300 mil pesos. Al final pudo usar sus refuerzos y cerrar una semana que se abrió con un error administrativo del club, que, al no enviar los telegramas a tiempo, permitió que 12 jugadores quedaran libres. Muchos de los cuales también habían inhibido al club. Igualmente, el DT Juan Ramos se quedó sin uno de sus jugadores principales. A Marcelo Peñaloza no lo dejaron viajar porque manifestó su molestia al no estar de acuerdo con las cuotas que se arreglaron con Agremiados, que no le permitían cumplir con el plan de pago de un automóvil. .......................................................Ese agosto de 2000, también era histórico para Juniors. Debutaba en el Torneo de la Primera B Nacional, recibiendo a San Martín de San Juan. La euforia que generó la proximidad del bautismo de fuego, hizo que ocurrieran algunos "olvidos".
Al entrenador Pablo Comelles le informaron dos días antes del partido inaugural que Sergio Módica y Daniel Ríos debían purgar una fecha de suspensión. Además, el delantero Cristian Calabrese fue habilitado horas antes del juego. La transformación de nuestro fútbol
El viaje al pasado siempre es necesario, sobre todo para aprender de los errores. Algunas de esas derrotas "enseñaron". Hoy, como nunca, nuestro fútbol cambió una de sus credenciales. La imagen de los clubes cordobeses yéndose de pretemporada con sus refuerzos listos (con el título de tales y no de incorporaciones experimentales) es una de ellas. Es parte del orden, que busca imponerse como base para buscar los resultados deportivos.
La demora de Belgrano en incorporar a Marco Pérez parece una historia salida de una época que los clubes cordobeses parecen haber dejado atrás, desde hace un tiempo. El DT Ricardo Zielinski tenía solución: si no llegaba el moreno, había un plan B con otro refuerzo o podía mirar hacia las inferiores. Hay solución y cuando levante la cabeza habrá un dirigente al lado y si no hay, el presidente Armando Pérez le atenderá el celular para que terminar de planear lo que será la apuesta a quedarse en Primera o quizá, una copa internacional.
En Instituto, Racing, Talleres y Juniors directamente sus entrenadores Darío Franco, Gustavo Coleoni, Arnaldo Sialle y Carlos Enrique, respectivamente, han podido inclusive trabajar ya con sus refuerzos, en las primeras prácticas posteriores al receso veraniego. Juan Sills y Mario Moreno, en la Gloria; Leandro Zárate y Daniel Giménez, en la Academia (luego se sumaría Germán Noce); Alexis Olivera y Nicolás Ballestero, en Talleres; Javier Correa y Maximiliano Villa, en el Albo.
Es más, en algunos casos, como el de Talleres, el trabajo a plantel completo arrancó en el inicio de la temporada. Llegaron 12 refuerzos y jugaron, con la excepción de Sebastián Domínguez.
Hoy los DT de turno saben los jugadores que tendrán y, además, tienen las condiciones dadas para poder desarrollar la mejor gestión. Como los futbolistas, su juego. Si el resultado deportivo no se da, será por una cuestión de capacidad y no por falta de un predio donde entrenar (¿se acuerdan de Belgrano entrenando en el Parque Sarmiento e Instituto en una inhóspita La Agustina?), de lugares para concentrar (como aquel desalojo al plantel de Talleres que dirigía Madelón, en Mendoza, horas antes de jugar) o por planteles formados sobre la hora o con el torneo en marcha o porque había jugadores que se iban en plena competencia para priorizar sus proyectos personales (como el caso del emblemático Lussenhoff, en Talleres, quien se fue a España para ser gerenciador del Xerez, cuando el equipo más necesitaba de él y cuando volvió, lo hizo fuera de forma).
Hubo varias de esas escenas en la película de cómo quebraron Belgrano y Talleres, y cómo se quedaron al borde Instituto y Racing. En algunos casos, en el mismo momento en el que se levantaban algunas copas. Nada detuvo las caídas institucionales de cada uno y de dónde se salió o se quiere salir.
