Enrique: A un equipo fuerte como el mío, no hay con qué darle
El DT del líder Juniors banca “a muerte” a su plantel. “No es fácil ganar con ocho. Pero nosotros siempre vamos al frente”, aseguró. Aunque hay cautela, todos sueñan con el ascenso.
Carlos Enrique es un convencido de que lo importante nunca cambia. "La fuerza y la convicción no tienen edad", destaca el técnico de Juniors, orgulloso como nadie de la hazaña que logró su equipo el domingo pasado en Justiniano Posse, cuando venció por 3 a 1 a Complejo, con ¡ocho! hombres."Ganar con ocho tipos no es fácil. No recuerdo que yo haya ganado alguna vez con tres menos. Y eso que jugamos contra el árbitro, contra todo. Pero cuando tenés un equipo fuerte, como el mío, no hay con qué darle", dijo el entrenador, que puso al Poeta como único líder de la Zona 4 del Torneo Argentino B y con nueve puntos de ventaja sobre su escolta."Yo soy el periodista de mis jugadores. Yo les valoro el esfuerzo que hacen. Si hubiera sido otro equipo de Córdoba el que gana con ocho, se habla toda la semana", se quejó Enrique en diálogo con Mundo D.–¿Por qué están primeros?
–Trabajamos mucho sobre el orden. Estamos muy atentos y tenemos mucho corazón. Espiritualmente somos rapidísimos. Nunca nos rendimos y siempre vamos al frente.
–¿La entrega es la máxima virtud que tienen?
–Es probable, porque acá sobra fortaleza. Tenemos cojones, porque en cualquier cancha, más allá de cómo juguemos, Juniors siempre va a buscar los tres puntos. Por eso estamos donde estamos. Además tenemos un equipo muy paciente que normalmente liquida los partidos en los segundos tiempos.
–¿Por qué siempre le cambiás la cara al equipo?
–Soy un tipo que tiene fe a morir en su grupo. Soy seguro de lo que hago y transmito. Acá están motivados inclusive los que no van ni al banco. Hasta cuando yo hago cambios hacen goles, y eso es bueno porque están todos enchufados."Salir primeros es un castigo"
En Juniors hay una situación que hace ruido entre tanta tranquilidad. Si el Albo termina primero en su grupo deberá competir con los equipos del norte del país, mientras que si es tercero tendrá rivales de Santa Fe y alrededores.
“Si ganamos la zona nos vamos a Formosa y a Chaco. Es un castigo ser primeros”, se quejó Enrique.
Al ser consultado sobre si pondría a algunos pibes en las últimas fechas de esta fase, el entrenador aseguró que él siempre movió el equipo: “Yo nunca dejé un 11 igual. Eso, creo que es bueno”.
–¿Qué le cambió Enrique a este grupo?
–La gran mayoría de estos muchachos jugaba en Juniors el año pasado; estuvieron peleando el descenso. Yo no veo fantasmas, esto es fútbol. Yo los mentalicé que podían lograr esto. Si alguien me da a mí un equipo de la B Nacional y no le saco diez puntos al segundo me voy caminando a Buenos Aires.
–Si hay algo que no te falta es fe...
–El martes hablaba con mi hermano (Héctor Enrique), que está con Maradona en Dubai, y le decía: “Mirá, Negro, esto es simple... yo trabajo a la antigua, a lo que éramos nosotros antes”. El fútbol es el mismo en todo el mundo. La clave es la fortaleza que se establece en la cabeza del grupo. Porque al jugador, a esta altura, uno no le va a enseñar a patear ni a cabecear.