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Emeterio Farías: La Liga estaba mal y la pusimos de pie

Último mandato. El titular de la Liga Cordobesa habló de lo que hizo y lo que falta. Evaluó sus ges­tiones en la Agencia Córdoba Deportes y la AFA.

11 de enero de 2016 a las 10:08 a. m.
Emeterio Farías: La Liga estaba mal  y la pusimos de pie
Rumbo al futuro. Farías dice que intentará abrir más el juego y hacer participar a dirigentes jóvenes (Foto: Ramiro Pereyra).

Emeterio Farías cumplirá un nuevo mandato (será el tercero) en la Liga Cordobesa (LCF) y luego, en 2019, dejará su cargo. La ocasión fue propicia para hablar de todo. Si apoyará a Armando Pérez (presidente de Belgrano), su labor como funcionario en la Agencia Córdoba Deportes (ACD), su relación con el fallecido Julio Grondona y varios temas más."No hubo otra lista. Será mi último período como titular de la Liga. Todos firmaron el aval, menos Belgrano. Es la segunda vez que eso sucede. Tendrán sus motivos", comienza a hablar el presidente de la LCF sobre cómo fue esta elección.

–Usted tampoco gestionó avales para Pérez cuando buscaba ser candidato a presidente de la AFA...

–Pero fue Pérez quien no me había avalado antes. Fue hace cuatro años. Ahora me pidió el aval y yo no pude porque no era asambleísta. Si hubiese podido, lo hacía porque representaba un club de Córdoba, aunque él no es de Córdoba. ¿No es cordobés? Lo es, pero vive hace muchos años en Buenos Aires.

–Qué lástima que Pérez se acordara tarde y que quienes podían avalarlo no lo consideraran. ¿Ahora sí sucederá?

–Hablé con dos asambleístas que votaban y no lo quisieron a Pérez. El vicepresidente Franceschi me pidió que consiguiera avales para Pérez, pero esos asambleístas me dijeron que ya tenían comprometido su voto y no podían avalar a alguien a quien no iban a votar. Después, no sé por qué Pérez dijo que no lo había apoyado la Liga siendo que sabía que no tenía voto. Si lo hizo para justificarse, lo acepto. Cuando fui presidente de la Agencia Córdoba Deportes y de la Liga, a Belgrano lo apoyé mucho. En la AFA, Pérez no iba permanentemente. No tenía mucha actividad. Para ser presidente hay que estar empapado en la AFA. Fue mucho más Miguel Ángel Laciar que él. Respeto su gestión en Belgrano, el tiempo será su mejor testigo, pero si mañana me pide que haga una gestión para que sea presidente de la AFA, lo haré. La Liga Cordobesa no vota, pero si me lo pide haré una gestión para conseguir avales. Lo apoyaría. Pero si pudiera hablar con Pérez le preguntaría qué proyecto tiene para el fútbol del interior.

–¿Por qué?

–Con él discrepamos una noche. El día de la aprobación del torneo de 30 equipos. Para mí era una gran apertura al fútbol del interior. Tanto yo como Grondona defendimos esa posición. Pero Pérez entendía otra cosa. Discutimos. Por eso no sé cómo Pérez ve al fútbol del interior. Cuando fui miembro del comité ejecutivo lo hice para representar a Talleres, Belgrano e Instituto. Él, solamente lo hizo con Belgrano. Siempre fue difícil organizar un clásico entre Talleres y Belgrano, y una vez tuvo que mediar el gobernador.

–No se va a perpetuar en la Liga como Don Julio hizo en la AFA…

–No. Hice una reforma en el estatuto de la Liga, que comenzó con el período que acaba de vencer. Me dio una posibilidad de ser reelegido una vez. Y se la daremos al que venga después estos cuatro años. No voy a borrar con el codo lo que escribí con la mano. Dos períodos son suficientes para demostrar lo que uno es.

–¿Cómo es su balance?

–Firmamos para que autorizaran a las divisiones inferiores a jugar en la AFA. A Talleres, Belgrano e Instituto. Creí que era un paso importante. Trabajo para los clubes que menos tienen. Hay un abuso de gente que trabaja en los clubes. Es abuso. Entonces pusimos un límite para que los jugadores de 14 años que sean hablados por otros equipos, podrán irse, pero pagando 30 mil pesos al club formador. Se van 220 pibes por año. Es desagradable llevarse jugadores desde los cebollitas. Al padre cuando le dicen que hay una posibilidad de ir a un club grande, se embalan. A los 14 años el pibe ya puede empezar a decidir. Al club formador, también le quedará el derecho de formación y el mecanismo de solidaridad. La carrera del pibe no se corta. Pero también es cierto que los pibes insisten sacar sus pases para irse a los clubes grandes y después resulta que juegan tres o cuatro veces al año. El chico se frustra, rara vez vuelve al club de origen y, al final, deja el fútbol. Por eso los clubes tienen que tener un número de pibes que jueguen. No se pueden tener divisiones con 40 chicos. Hay que cuidar a los pibes y a los clubes más pequeños. Vamos exigir, pero también daremos ayuda económica y ofrecer cuidado. Mi mayor esfuerzo va a ser en las inferiores. La liga necesitaba algunas cosas. Se lograron. Estabilizamos económicamente a la Liga. Estábamos mal y había una crisis institucional. La pusimos de pie y ahora goza de buena salud. Enfrentamos muchos juicios. Recuperamos la sede y la remodelamos, compramos el centro médico, hicimos el estadio de la Liga.

“La Liga debe ser formativa”

–¿El objetivo debe ser la función social?

–No da la plaza para tener 40 clubes del mismo nivel. Hay tres que han tomado una distancia enorme en el profesionalismo. Es difícil llegar a eso. Por eso, la Liga debe ser formativa. Tenemos que ayudar a que los clubes cumplan una función social. Tenemos que ser una liga de contención para los pibes. Formamos las nuevas divisiones inferiores y creamos un sector donde vienen las escuelitas. Con clubes que no están afiliados y colegios. La contención está en el deporte. Si no hay inclusión, no habrá seguridad. Quiero que todos los chicos jueguen. Traté de hacerlo y no tuvimos eco en la gestión de los legisladores anteriores. Es en la única aparte del mundo que se embarga a un pibe por tema inhibiciones. Pasó en Bella Vista, por una deuda con un expresidente, y en mi club, Escuela Presidente Roca. No lo puedo entender y menos que la Justicia lo avale. ¿Qué esperan los señores legisladores para evitar que sea inhibido el derecho a la práctica del deporte para un niño? No tienen voluntad de hacerlo. Si lo pueden resolver en dos segundos. Es más, el exgobernador José Manuel de la Sota se comprometió, en la Liga, a hablar con los legisladores. Fue ahora, cuando él estaba en campaña para ser presidente. O no le hicieron caso o no se acordó del tema. No cumplió con su palabra.

Con Grondona, una relación de ida y vuelta

–“Yo discutí en Oncativo cuando la Federación invitó a Julio. Defendía la posición de la Liga. Luego en la AFA, adonde fui por el Consejo Federal, hablamos. ‘¿Pregunté quién eras? Porque estoy harto que me digan: ‘Sí, Julio’. Además, yo defiendo a la AFA en la Fifa de la misma manera”, me dijo Grondona. Luego, el presidente del Consejo me notificó que debía ir al Comité por pedido de Grondona. ‘Me gusta la gente que habla de frente’, me comentó Don Julio. Ahí empecé a trabajar. Entendí que el futbol amateur va por un lado y el profesional por otro. Era defensor de los nacionales. Pero no se puede ser seis meses una cosa y, luego, otra. Mi gran logro fue la Copa América en Córdoba en 2011. Era miembro del Comité Ejecutivo y presidente de la Liga. Discutí con Gioja, gobernador de San Juan, y el presidente de su liga que querían que la Copa en su provincia. Logré que se quedara en Córdoba, en virtud del esfuerzo que había hecho Schiaretti para remodelar el Chateau. Grondona ratificó la subsede. También logramos que la selección jugara eliminatorias en Córdoba. Con Messi ante Paraguay. Fue un antes y un después. Se vino River-Boca, Argentina-Brasil, Talleres-Belgrano con hinchadas…

–¿No fue un funcionario demasiado futbolero para ser titular de la ACD?

–La materia fútbol, la aprobé. Pero me faltó haber logrado un deporte social. Algo que Córdoba todavía no ha hecho. La liga barrial fue buena, como las escuelas de box... En el deporte social está el presente y el futuro.

–Cuando fue titular de la ACD, siempre sonaba que lo relevarían por Calleri…

–Fue una operación. Pensé que era porque había un vocal con el que no me llevaba bien. Luego, un amigo me dijo que la información venía desde la Gobernación. Le pedí audiencia a De la Sota y le dije que me iba. Me pidió que siga porque venía el torneo de verano. Me quedé hasta marzo, el día de la asamblea de la ACD. Nos faltó recibir una partida de $ 15 millones de pesos. Pero pagamos todo y algo de la gestión anterior. Las cosas son así en política. A veces uno no puede hacer lo que corresponde. Irme fue una tranquilidad. Mi mujer me había dicho que no aceptara, quizá estaba acertada.

–Por su vínculo con Schiaretti, ¿podía volver ahora?

–No. Tampoco lo hubiera aceptado. Me demandó mucho tiempo, descuidé mis negocios. Además, yo tomé una decisión política y se dijo que quien participara con Scioli no tendría lugar en esta gestión. Fui respetuoso. Pese a eso, De la Sota me enseñó algo: “Quien piensa distinto no es enemigo”.

–En ese tema estaba en sintonía con Grondona...–Tengo buena relación con Schiaretti. Colaboraré con él, desinteresadamente. Le daré mi apoyo.