Eliminatorias: una despedida amarga para Argentina en Uruguay
Con derrota. La selección albiceleste perdió ante Uruguay, fue la segunda caída en la eliminatoria y mostró las dudas de siempre en el sistema defensivo.
Al espectáculo lo terminó beneficiando la incertidumbre. Ese sentimiento con el que, cada uno con sus motivos, los seleccionados de Uruguay y de Argentina salieron a pisar el césped anoche en el Centenario de Montevideo.
En el caso de los locales, ni siquiera un triunfo aseguraba la clasificación directa al Mundial 2014. Había que ganar y esperar que los altoparlantes transmitieran buenas noticias sobre el destino del partido Chile-Ecuador para recién después hacer números y ver si las cuentas daban. Al final no alcanzó.
Por el lado de Argentina no existía la presión de un resultado decisivo; es más, ni siquiera la derrota lograría despojarlo del primer puesto de las eliminatorias sudamericanas. Las motivaciones, en todo caso, surgieron de las palabras del DT Alejandro Sabella, quien consideró a este clásico rioplatense "determinante", en cierto modo, para varios jugadores que tiene en carpeta para completar la lista de los 23 elegidos para la Copa del Mundo.
Ninguno de los integrantes del muletto albiceleste quiso desaprovechar su oportunidad, y algunos lograron ese objetivo. Banega, "Maxi" Rodríguez, Biglia y Palacio son algunos de los que seguramente en la intimidad ayer habrán celebrado "la clasificación" al Mundial.
Pero también aparecieron nuevas incógnitas, o se acrecentaron, por la floja tarea de una línea defensiva, incluido el arquero Romero, que sigue sin demostrar firmeza en cualquiera de sus versiones.
En esa última línea los indiscutidos (Fernández fue el único del cuarteto titular que estuvo anoche), cada vez parecen ser los menos, y las alternativas no aparecen. Ni Campagnaro, ni Domínguez, ni Basanta. Ninguno de ellos, y tampoco los “intocables” Zabaleta, Garay y Rojo, ausentes anoche, demuestran solidez técnica ni voz de mando. Mucho menos, liderazgo. Quedó a mitad de camino Lamela, que tuvo un arranque interesante y luego se desdibujó.
Uruguay enfrentó la situación apelando a la famosa garra charrúa y tratando de poner, apenas pudiera, a Suárez y Cavani mano a mano contra los defensores argentinos. No le salió mal. La visita sufrió mucho cuando no tuvo la pelota, pero explotó al máximo sus pasajes de lucidez.
Fue interesante lo que mostró por momentos el cuarteto de volantes que completó Augusto Fernández, sin desentonar y poniéndose en carrera por un lugar en Brasil. Quizá faltó un poquito más de claridad, o decisión, de tres cuartos de cancha para adelante, para llegar a los últimos 20 minutos con mejores chances de intentar modificar el 2-3 final. Tampoco pudo ser. Al fin y al cabo, tal como había adelantado el propio Sabella, sólo se trataba de disimular lo mejor posible la ausencia de Lionel Messi.
La despedida de las eliminatorias dejó un sabor amargo para Argentina, que sólo había perdido un partido, ante Venezuela, en la búsqueda de su 16ª participación mundialista. Para Uruguay habrá una nueva chance, el 13 y el 20 de noviembre ante Jordania. Será la cuarta repesca consecutiva, y se tiene fe. "El repechaje está hecho para nosotros", repitió anoche, con tono desafiante, "el Maestro" Tabárez, el DT oriental.