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El superclásico River-Boca tuvo su fiesta en las tribunas

Partido aparte. Las hinchadas tuvieron su propio duelo en el Kempes. La de River volvió a festejar en Córdoba por quedarse con el superclásico.

11 de octubre de 2015 a las 12:57 p. m.
El superclásico River-Boca tuvo su fiesta en las tribunas
River y Boca tuvieron una fiesta en las tribunas. (Foto: Pedro Castillo)

La fiesta mayor del fútbol argentino pasó por Córdoba y dejó su huella. El superclásico, en un estadio Kempes casi repleto, tuvo el color de las tribunas, el calor de las hinchadas y lo saludable de que se jugó con público de ambos equipos y sin violencia.

El triunfo 1 a 0 de River sobre Boca será uno más conseguido en la Docta para el equipo de la banda, que le sienta bien al Millonario cada vez que se enfrenta a su archirrival.

Desde la previa misma se notó en los hinchas muchas ganas de enfrentarse. La parcialidad xeneize le recordó a River su paso por la B, con el clásico canto “River decime qué se siente haber jugado el Nacional...”. La respuesta inmediata de los millonarios, recordando la doble eliminación copera con foco en el último choque por la Libertadores, sonó: “El que no salta, abandonó”.

La organización de la Copa BBVA montó un show impresionante, con la cantante Coral (que interpretó el tema Free), luces y fuegos artificiales. Y todo duró hasta el comienzo de la ceremonia previa al inicio del partido, con el ingreso de los equipos. Lo malo de esta puesta en escena fue que interrumpió el duelo de hinchadas, cortando lo más lindo del folclore futbolero.

Ya con los equipos en la cancha, ¡hasta sonó AC/DC por los altoparlantes! El cruce de canciones siguió con los hinchas de Boca coqueteando con la chance latente de ser campeones; y los de River, con su próxima participación en el Mundial de Clubes y un mimo incluido para su técnico, Marcelo Gallardo: “Y sí señor, de la mano del ‘Muñeco’ vamo’ a Japón”.

La Copa y la fiesta

El minuto de silencio en memoria de los cuatro árbitros fallecidos el viernes cortó el clima festivo, aunque Los Borrachos del Tablón no lo respetaron y los de La Doce respondieron con silbidos.

El juego dio para que River aplaudiera a Pisculichi, a Ponzio y cada quite de Maidana. Mientras Boca ponderó la firmeza del uruguayo Rolín, las ganas de Meli y la peligrosidad de Palacios.

Después del gol de “Lucho” González, los xeneizes, que ocuparon la cabecera Artime, apoyaron a su equipo con el clásico: “Dale Booo, dale Booo...”, mientras que los primos millonarios respondían con unos apurados “ole” desde la popular Willington.

Poco importó que Boca haya traído a dos titulares (Monzón y Bentancur) y que a River le faltaran varios de sus mejores futbolistas. Las 54 mil personas alentaron por los colores.

Con el resultado consumado, los hinchas de River saltaban y hacían mover el cemento de la platea Ardiles alta, y el aguante final de los “bosteros” sonó ­desafiante: “Cuando no salen campeón, esas tribunas están vacías”.

La fiesta del superclásico no se terminó con el pitazo final de Federico Beligoy, sino que continuó con la alegría millonaria por ganarle otra vez a Boca y levantar otra copa, aunque sea de carácter amistoso.