El precio de un Talleres partido a partido
Una rueda. Desde aquel “si no le gano a Sportivo, me voy” de Sialle al “si no se dan los resultados, seré el primero que voy a partir” de su sucesor Forestello.
Es un Talleres minuto a minuto. Lo ha sido durante todo el torneo. Ha transcurrido una rueda desde aquel famoso "si no le gano a Sportivo Belgrano, me voy", made in Arnaldo "Cacho" Sialle, al "si no se dan los resultados, seré el primero que voy a partir; pero no me quiero ir y por eso estoy trabajando y sé que se van a dar los resultados. ¿Está?", que pronunció –alambrado de por medio– ante los hinchas, su sucesor Rubén Darío Forestello.
El empate de anoche ante Sportivo Belgrano significa la extensión de un clima bravo determinado por la posición de descenso que ocupa Talleres, la falta de victorias (nueve ya, seis con "el Yagui") y un repunte futbolístico que aún no alcanza. "No pensamos en otra cosa que no sea el próximo partido", sigue siendo el pensamiento del Mundo Talleres. Ninguno de sus habitantes soñaba con eso y mucho menos, tras la formación de un plantel con dos y tres variantes por puesto.
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Sin embargo, la falta de identidad de juego, lo condicionó siempre. Jamás pudo desmentir que podía ganar empatar o perder con cualquiera. El factor gol de la dupla Juan Sánchez Sotelo y Gonzalo Klusener que pocas veces pudo ser defendido. Que no le haya durado nada la ventaja parcial que determinaron el 1-0 a Brown más el 1-0 o 2-1 ante Crucero fue una prueba tan contundente como inverosímil. Contra los de arriba, bien; regular o muy mal contra los que tienen que mantener la categoría.
En esa instancia anda ahora el propio Forestello, el que llegó para hacer lo que Sialle no pudo. Para los dirigentes era el que iba a relanzar a la “T” hacia el protagonismo, pero que fue él apenas llegó quien marcó la cancha y dijo que era una locura pensar en el ascenso y que la aspiración era la de mejorar los 25 puntos de la primera rueda. Pero Forestello, a diferencia de Sialle, decidió “hacer jugar” a Talleres con muchos de los propios. “Acá me dijeron guarda, que a los pibes no los ponga porque están todo el día de joda, que van y chupan... como si fuésemos todos santos. A ellos hay que controlarlos, hay que cuidarlos”, supo decir el DT.
Gabriel Carabajal o Favio Álvarez (ayer al banco) y Cristian Pavón son los encargados de potenciar a la dupla. Aunque Brítez Ojeda no tenga la velocidad necesaria y haya poca recuperación de pelota. Esa es la apuesta. Arriesgada y temeraria. Es la que lo sacará o lo hundirá en la zona de descenso. Ayer empató y todo seguirá igual. Hasta el necesario triunfo o una determinante derrota. Ahora tendrá que jugar en la B Nacional y también en la Copa Argentina. Las responsabilidades de los jugadores y de los DT, es clara como la de quienes los eligieron. Las responsabilidades de torcer la historia con los refuerzos. Se permitieron ese minuto a minuto de la era Sialle y lo trasladaron al ciclo de Forestello. ¿Por qué no se le da un aval público para que no tenga que hablar de plazos todas las semanas? ¿Se puede vivir así? ¿Domingo a domingo? ¿Día a día? ¿Minuto a minuto? Es difícil. Sobre todo para un Talleres que se hizo en años.
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