El penal y la expulsión de Olave que condicionaron el partido
El arquero de Belgrano fue expulsado a los siete minutos del primer tiempo por cometerle infracción a Cauteruccio. El uno por uno de los jugadores de la "B".
Ricardo Zielinski fue el primero que se metió en el ómnibus que estaba parado bien cerca de la puerta del vestuario visitante del estadio de San Lorenzo. Y desde adentro, hizo señas claras de que esta vez no, que no estaba dispuesto a dar su versión de la peor derrota que sufrió desde que empezó a dirigir a Belgrano en 2011.
Y de la más dura que experimentó el Celeste desde aquel lejano 7-0 que, en la Primera B Nacional, le estampó Independiente Rivadavia el 10 de noviembre de 2007 en aquella tarde mendocina que acabó costándole el cargo a Francisco "Pancho" Ferraro. Tampoco Juan Carlos Olave, siempre bien predispuesto al diálogo con los periodistas, quiso dar la cara ayer por la tarde en el Nuevo Gasómetro.
Acaso se haya sentido más responsable que ninguno del 0-4 ante el Ciclón. A los 7 minutos, cuando los dos equipos recién le estaban tomando la mano al partido y a la tarde hirviente (34 grados a la hora del comienzo), el arquero salió con todo a bajarlo a Martín Cauteruccio que había quedado mano a mano luego de un notable pelotazo que Néstor Ortigoza puso por encima del achique de los defensores celestes. Cauteruccio levantó la pelota por encima de la salida de Olave y recibió el planchazo de derecha del arquero cordobés al mismo tiempo que Renzo Saravia cruzaba por detrás y rechazaba el balón.
A la luz del final de la jugada, la acción del “Juanca” resultó apresurada y torpe. Y condicionó a su equipo desde allí hasta el cierre. Porque el árbitro Diego Abal decidió expulsarlo (entendió que cortó una situación manifiesta de gol pero también pudo haberlo amonestado), Ortigoza convirtió el penal, 0-1 abajo y con un hombre menos, Belgrano se desacomodó. Mucho más cuando a los 15 minutos, Juan Mercier anotó el 2-0 con un remate calculado desde el borde del área grande. Eso fue lo peor del 0-4: que la “B” se entregó de antemano a la derrota.
Jugó 75 minutos sabiendo que era imposible que pudiera empatar. Y nunca le hizo ni siquiera sombra a un equipo como San Lorenzo que hizo su mejor partido desde que se consagró campeón de América en agosto pasado. De cara al Mundial de Clubes que jugará dentro de un mes en Marruecos, el Ciclón recuperó fútbol y autoestima, anotó cuatro goles y pudo haber anotado algunos más, porque la "B" se lo posibilitó con su escasa agresividad y su falta de fútbol.
El penal y la expulsión marcaron a fuego el destino de Belgrano. Y además, ratificaron el karma que tiene este año la “B” con ambos ítems. El de ayer fue el 12° penal que le cobraron en contra, de los cuales le convirtieron ocho (Olave detuvo uno y tres fueron desviados).
Y la del arquero resultó la 12° expulsión que recibió el equipo en 35 partidos disputados. Demasiado. "Fue un partido atípico en el que tuvimos que tirar a la basura todo lo que planificamos. Una pena, veníamos de ganar tres partidos seguidos y ahora, tiramos todo por la borda. Tenemos que volver a empezar", reconoció "Teté" González, uno de los referentes que se atrevió a dar la cara tras el cimbronazo del 0-4. Una derrota fea e inesperada en la que Belgrano mostró todos sus defectos y ninguna de sus virtudes.
Uno por uno
Olave. Su expulsión condicionó el partido. Duró apenas siete minutos en la cancha.
Saravia. Con muchos problemas en la marca. Más y Barrientos lo desbordaron permanentemente.
Aveldaño. No dio abasto para cerrar la espalda de Saravia. Siempre quedó a mitad de camino.
Lema. También estuvo complicado para cubrir a Álvarez.
Álvarez. Verón hizo lo que quiso con él. Tampoco pudo contenerlo a Buffarini. Un partido para el olvido.
Mansanelli. Jugó sólo siete minutos y le cedió su lugar a Heredia.
Farré. La cancha le quedó inmensa. Nunca llegó a tiempo para tomar la marca en el medio.
González. Corrió detrás del toque de San Lorenzo. Nunca pudo encontrar la pelota.
Zelarayán. El arco le quedó muy lejos. Arrancó demasiado atrás y no pudo hacer valer su individualidad.
Márquez. Aportó voluntad. Fue el único jugador de Belgrano que remató al arco.
Furch. Quedó muy solo arriba. La pelota no le llegó nunca y tampoco se movió para conseguirla.
Heredia. Recibió cuatro goles, pero le tapó una pelota a Kalinski en el primer tiempo.
Velázquez. Jugó como "3 bis". Su aporte en ataque resultó nulo.
Alanís. Corrió mucho en el medio pero no gravitó.

