El pedido de Rivoira a sus jugadores: Que pongan el corazón
Ilusión en ascenso. El DT les pide un último esfuerzo a sus jugadores. Instituto necesita ganar el domingo para meterse en el reducido.
Cuando terminaba el siglo 19, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche aseguraba: "Lo que no me mata, me fortalece". Mucho tiempo después, el entrenador de Instituto, Héctor Rivoira, usaba esa frase tras un tropezón que sufrió la Gloria a poco de conseguir el ascenso en 2004. Ayer, con otras palabras, el director técnico volvió a hacer hincapié en esto, remarcando cómo el equipo logró resurgir después de haber tocado fondo al comienzo del campeonato."Uno vino con la expectativa de tratar de sacar a Instituto de una situación tremendamente dura en lo deportivo cuando lo agarramos. Quizá todos estábamos mentalizados más en sacarlo del puesto 21° que en un ascenso. Estábamos a cuatro puntos del descenso, con una diferencia de gol de menos cuatro y con la institución bastante complicada. Pudimos levantarlo de esa situación, ese era mi objetivo. Hoy lo pudimos lograr y estamos ilusionados y con la esperanza de lograr esta meta que sería maravillosa para culminar el año. Estamos esperanzados e ilusionados como toda la gente de Instituto", explicó Rivoira después de la práctica de ayer, en diálogo con Mundo D.
Con la garantía de saber que si la Gloria gana el domingo en Mar del Plata frente al descendido Unión entrará al reducido, “el Chulo” habló sobre la ansiedad que genera esta situación.
“Es una semana que cuando uno arrancó este ciclo parecía que era imposible llegar. Realmente la veíamos muy lejana. Hoy es una realidad, estamos peleando con dos equipos más como Dálmine y Atlético de Paraná para entrar en ese quinto lugar. Estamos muy contentos por los jugadores estos que han dado todo y siguen entregando todo hasta el final. Ahora estamos ilusionados como todos en poder lograrlo”, comentó el entrenador albirrojo.
Al ser consultado sobre si con el correr de los días el punto conseguido contra Sportivo Belgrano había tomado mejor sabor, el DT señaló: “Sí, porque aparte ellos hicieron un muy buen trabajo. Sabíamos que iba a ser difícil, como le costó también a nuestros rivales directos. Son instancias muy decisivas y sabíamos que iba a ser complicado el partido. Pero queríamos ganar y definir todo ahí, aunque no se pudo. Pero si vamos al final de lo que fue la fecha, logramos sacar un punto de ventaja y ese es lado positivo. Hay que defenderlo con uñas y dientes el domingo a ver si podemos clasificar”.
– ¿Te llevás la radio?
– La radio va a estar, yo no la llevo, pero va a ser imposible no preguntar. Igual que lo hará Dálmine, vamos a tener prendida la radio para ver qué pasa.– ¿Cómo se le juega a un equipo ya descendido?– El planteo va a ser siempre el mismo, no va a cambiar nada. Eso fue lo que nos llevó a estar donde estamos. Tratar de ganar, tanto sea de local como visitante. Después veremos en el transcurso del partido cómo viene la cosa e iremos resolviendo. De arranque nuestro análisis es siempre el mismo: ser protagonistas, hacer un equipo compacto que sepa recuperar y que trate de llegar con gente en ataque.
La impronta propia
Rivoira se pone colorado cuando le hablan del mural que le hicieron los hinchas. Tampoco le gusta hablar de las canciones que le dedican. Su perfil bajo se complementa con sus frases, por eso no se adjudica gran responsabilidad en esta levantada de Instituto. “Yo me evaluó y evaluó todo. Pero sinceramente este es un grupo que teniendo muchos problemas en el día a día siempre le puso el pecho a las balas y defendió la camiseta poniendo el corazón en cada partido. Nosotros tratamos de cambiarles la cabeza, de hacer que tengan el autoestima más alto, que tengan confianza y tranquilidad. Chupamos toda la presión. Y encontré un grupo sensacional, comandado por gente como Machín, Sapetti, Hoyos y Correa”.
–Tu historia en el club sirvió para absorber esa presión…
–Es lo que había que hacer. Por eso hablé eso con el plantel. Los jugadores tenían que liberarse porque Instituto así no podía seguir. Creo que fueron ayudando los resultados y hoy estamos entre los cinco mejores del campeonato y hay que defender eso.
–¿Cambia el discurso a los jugadores en un partido así?
–No cambia, todo lo contrario, hay que fortalecerlo. Fueron muchas las cosas buenas que hicieron estos chicos. Hay que llegar con la cabeza fría y el corazón caliente. Si las piernas están cansadas que pongan el corazón que tienen. Eso les va a dar el resto. Va a pasar por ahí la historia. Hay que entrar enteros y confiados y con la cabeza puesta en ganar el partido.