El partido ante Sudáfrica, vivido desde México
La fiesta estaba armada. Los mejicanos siguieron a su selección, pero el empate les cayó pésimo, como los tequilas que se tomaron a las 9 de la mañana.
Matracas, cornetas, algunas banderas y una plaga de camisetas verdes tapizaron los bares y calles mejicanas, aunque está claro que la fiesta armada para el debut azteca tuvo un sabor agrio, porque la "afición" (la hinchada de México) cree que el empate es un pésimo resultado.
"Ahorita nos llegará Francia y Uruguay y habrá que ganar", afirma un fanático desde uno de los tantos lobbys de hoteles a donde se siguió el debut de la "Tri", así le llaman los mejicanos a su selección, por los colores de sus camisetas verdes, rojas y blancas, más allá de que en el debut ante Sudáfrica lo hicieron con una remera alternativa negra.
"En este Mundial yo creo que pasaremos de octavos de final. Es el primer partido, pero si jugamos un poco mejor será padrísimo seguir a nuestro seleccionado", dice una jovencita embanderada hasta los dientes.
Las “chavas” siguen el fútbol tanto como los hombres, y más allá de que el clima no es tan pasional como en Argentina, el aliento de las “porras” se hizo escuchar. El tequila tampoco faltó y eso que eran las 9 de la mañana.
Desde Cancún, pese a que el turismo "gringo" -estadounidenses y canadienses- comenzó en el transcurso de la semana a copar esta paradisíaca ciudad, y prácticamente no le rinde tributo al Mundial; los mejicanos se hicieron su tiempo para seguir "el futból", como lo llaman aquí.
Claro está que el empate les dejó un sabor amargo porque estaban convencidos de que podían debutar con buen pie y hacerse fuerte en lo que ellos consideran "el grupo de la muerte".
Y ahora ¿quién podrá ayudarlos? Como la histórica frase del Chapulín Colorado, México quiere creer que el Mundial aún le regalará alegrías, pese a la igualdad con los locales.