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El Mundial, esa maldita obsesión de toda Argentina

Cortar la sequía. La selección de Alejandro Sabella tiene la chance de terminar con una racha de 21 años sin títulos en mayores. Messi y compañía despiertan la esperanza. Las lesiones la opacan.

02 de enero de 2014 a las 08:49 a. m.
El Mundial, esa maldita obsesión de toda Argentina

Es un año mundial. El del sueño argentino. Aunque claro está que para alcanzarlo hay que estar despiertos. Se piensa en que la cita ecuménica de Brasil marque el fin de la era de "los ojalá", de "los quizá", "de los no pudimos", de los regresos anticipados, de ver las finales por TV, de esos lamentos ininterrumpidos que nos acompañan desde hace tanto tiempo y que inaugure la hora de festejar, del final de la miseria futbolera de la que solamente parecen poder sacarnos la inspiración de Lionel Messi y de aquellos que lo entiendan. O que intenten hacerlo.

Entre el último título de mayores de Argentina y el Mundial de 2014, hay 21 años de diferencia. De aquella Copa América, ganada en Ecuador, el 4 de julio de 1993, a esta cita ecuménica ha vuelto encenderse una luz de esperanza.

Cuando Gabriel Batistuta movía su melena al viento en los tantos del 2-1 a México, Messi estaba sentadito frente al televisor con sólo 6 años, una interrupción forzosa para uno de sus interminables picados con Abanderado Grandoli, el club rosarino en el que jugó antes de ir a Newell’s.

Se trataba del tiempo final de la era Maradona, que en EE.UU. 1994, parecía llevarnos al tercer título mundial que iba a agigantar su historia y que, finalmente, la terminó marcando, por el tristemente célebre doping que "manchó" la pelota. 

La misma impresión que causa el rosarino, ya maduro y consciente de su real gravitación, con sus acompañantes. El comienzo de una historia que todo el mundo desea que termine con la copa en alto. La cita ecuménica será en Brasil, el quíntuple campeón que querrá dejar la copa ahí. El actual campeón España (Barcelona sin Messi), Alemania, la Portugal de Cristiano, la Francia de Ribery, serán candidatos, como nuestra selección.

Como cabeza de serie del Grupo F, Argentina debutará el 15 de junio ante Bosnia en el mítico Maracaná de Río de Janeiro. El 21 se enfrentará a Irán en Belo Horizonte y el 25 viajará a Porto Alegre para cerrar la fase de grupos ante Nigeria, su viejo conocido de los Mundiales de 1994, 2002 y 2010.

Más allá de las conveniencias geográficas, la presencia argentina en el Grupo F propició análisis a favor y en contra. En caso de clasificarse luego de la fase de zonas, a la Argentina le tocaría un rival accesible en la siguiente etapa. El Portugal de Cristiano puede llegar en cuartos. Y a Brasil y a Alemania no los vería hasta la final. Los agoreros sacaron a relucir el siguiente dato. Desde la primera Copa del Mundo hasta la última, en Sudáfrica, nunca un equipo que llega de ese grupo fue campeón.

Como fuera, lo que más preocupa al DT Sabella son las lesiones que arrastran los distintos y los miedos que determinan más la falta de continuidad de varios jugadores. Messi (desgarro en el bíceps femoral izquierdo, 50 días inactivo), Agüero (lesión en un gemelo, un mes), Fernando Gago (17 partidos en 2013 y su relevo Banega, es suplente en Valencia), Ángel Di María (alternativa a Bale), Sergio Romero (suplente en Monaco, como Andújar en Catania), son sus dramas. "Ojalá que no pase nada hasta el Mundial", reza Sabella. Será rezar y ganar.

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