El Mineirao, el estadio al que Sabella siempre quiso volver
Es el recinto en el que, al frente de Estudiantes de La Plata, se consagró como campeón de la Libertadores 2009.
La noche del 14 de julio de 2009 marcó a fuego la vida de Alejandro Sabella. Poco antes de la medianoche, su Estudiantes de La Plata se consagró campeón de la Copa Libertadores y él, desde ese momento, le asignó al Mineirao un lugar trascendente en el rincón donde guarda los mejores momentos de su carrera.
Este escenario ya no es el que fue. Es imponente, como siempre, pero fue remodelado para el Mundial. De todas maneras, para Sabella sigue siendo especial porque lo transporta a la que, hasta ahora, acaso sea su noche más importante en el fútbol.
Y no lo oculta, Sabella. "Hoy me acordé del micro, de los jugadores. Los de Cruzeiro nos miraban y pensaban ˜estos están locos˜. Recuerdo el convencimiento de ese equipo", dijo el técnico del seleccionado en la conferencia de prensa oficial previa al partido de mañana frente a Irán.
El nuevo Mineirao cuenta con capacidad para 62.547 espectadores sentados y tiene en su interior una fisonomía muy distinta a la que conoció Sabella, pero conserva la mística que lo convirtió en uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol brasileño.
Antes de sentarse frente a los medios y acompañado por Augusto Fernández, Sabella salió al campo y caminó sobre el césped, que no es el mismo pero le despierta el recuerdo. Y miró las tribunas, y buscó los lugares por los que estuvo, y seguramente imaginó a Juan Sebastián Verón levantando la Copa.
También será especial para Mariano Andújar, arquero de ese equipo, que ganó 2-1 gracias a los goles de Gastón Fernández y de Mauro Boselli. Además, en la delegación "pincharrata" estuvieron Federico Fernández y Marcos Rojo, ahora titulares en el seleccionado y en ese momento jóvenes valores del club platense con muy pocos minutos en Primera, pero que viajaron para vivir de cerca un momento que les serviría como experiencia, y así fue.
