El Malondón: Bianchi y Brindisi van con “B”
Hay recetas que son infalibles y otras que fracasan rotundamente por más que se utilicen los mismos ingredientes. Esta máxima se puede aplicar desde un budín de pan hasta un plan económico nacional, pasando por la elección de un entrenador que saque a un equipo del fondo y lo libere de todos los males.
Le pasó a Boca a principios de año, cuando los dirigentes escucharon el clamor popular de la hinchada y contrataron a Carlos Bianchi; le sucedió recientemente a Independiente, cuando buscaron a Miguel Ángel Brindisi para reemplazar a Rubén Américo Gallego, que no le encontró nunca la vuelta al equipo y lo dejó sumergido en la zona de descenso, con poca perspectiva de liberarse del cepo.
En distintas épocas de las mencionadas y prestigiosas instituciones, Bianchi y Brindisi (los dos se escriben con “B”) supieron conseguir logros importantes, como títulos locales e internacionales. Hoy, la realidad los encuentra un poco más grandes, más desactualizados, con otros jugadores y, en el caso del “Virrey”, sin el celular de Dios, que ahora parece estar en manos de Arnaldo Sialle, el exitoso entrenador de Talleres.
A Bianchi le tendrían que haber avisado que ya no contaba con Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Diego Cagna, Mauricio Serna, Walter Samuel y Oscar Córdoba, entre otros, y que Juan Román Riquelme, por ejemplo, no es el mismo de hace 12 años.
De igual modo, a Brindisi no le dijeron que ya no están en el Rojo Luis Islas, Oscar Craviotto, Pablo Rotchen, Gustavo López, Daniel Garnero, Sebastián Rambert y Albeiro Usuriaga. En cambio, hay un grupo de jugadores que tienen casi la misma edad de varios de aquel Rojo campeón, sólo que son malos.
La historia parece que no tiene retorno: Independiente se va y Boca, a este paso, le sigue los pasos en cualquier momento.

