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El libro del mejor River terminó antes de tiempo

19 de diciembre de 2018 a las 09:25 a. m.
El libro del mejor River terminó antes de tiempo

“Batacazo”, “Sorpresa”, “Increíble” son las palabras que definirán la eliminación de River, a manos del Al Ain, en semifinales del Mundial de Clubes. Lo primero que hay que dejar claro es que nadie gana o pierde en la víspera, por más que presente el mejor prólogo para una instancia decisiva. El fútbol sigue siendo el más imprevisible de los deportes porque aciertos y errores se baten en lucha permanente, cuando los equipos se asoman sin tapujos al desafío de ganar. Sin subestimar a nadie.

No hubo sorpresa, ni batacazo, ni de nada del otro mundo. Al Ain forzó la definición por penales, pero podría haberlo ganado antes porque una parte de River no tuvo la determinación del caso y creyó que ya estaba en la final con el Real Madrid, como dijo Gallardo. Se tomó un franco defensivo, literal. Durante casi todo el juego. Como si cada avance rival fuera un accidente de la naturaleza, en lugar de ser un producto superador de un equipo que ahora será finalista. Como si Caio fuera a conformarse con un acierto.

La eliminación le va a doler a River porque será una materia pendiente hasta que llegue a rendirla. Sin embargo, en ningún aspecto puede competir con la historia reciente. Cuando “el Muñeco” Gallardo hizo honor al apodo de Napoleón y pudo salir a escena con un equipo rápido, veloz y agresivo que se hizo invencible. Justo para la final de la Supercopa Argentina y ante un Boca, que venía en su mejor momento y de ser campeón en la Superliga, nació un nuevo River. Tanta era la inseguridad millonaria que, pese a los siete títulos ya conseguidos por “el Muñeco”, una derrota podría haberlo llevado a resolver su propia salida.

Por el contrario, sumó ese título y el de la Copa Libertadores contra el rival de toda la vida, en una final inédita. Y lo hizo siendo el mejor, acercándose al paladar negro que le exige su historia y con la explosión de jugadores que supo esperar, como Martínez, Palacios, Borré y Pratto. Ese fútbol y esa inteligencia llevaron a su equipo, modelo 2018, a ocupar un buen lugar en la historia. River ya la había escrito. Su error fue cerrarla antes de tiempo, cuando aún quedaba una hoja más.