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El karma de Instituto: en su casa festejan los otros

La Gloria jugó un buen primer tiempo, fue perjudicado por un fallo arbitral y luego Estudiantes (SL) ganó 2-1. En Alta Córdoba, hace ocho partidos que el Albirrojo no gana.

18 de septiembre de 2016 a las 12:46 p. m.
El karma de Instituto: en su casa festejan los otros
Instituto perdió 2-1 frente a Estudiantes (SL) y acumula ocho partidos sin ganar en Alta Córdoba (Foto: Pedro Castillo).

El fútbol, que desde su imprevisibilidad se burla de las estadísticas, de los merecimientos, de la justicia dentro de la cancha, anoche dio otro de sus impensados golpes de timón en el Monumental de Alta Córdoba. Estudiantes de San Luis, que sus últimos seis partidos de visitante los había perdido a todos, se quedó con toda la gloria al ganar 2-1 y cortar esa mala racha.

Instituto, después de su victoria en Misiones sobre Crucero del Norte, la fecha pasada, había desatado las expectativas de sus hinchas de volver a ganar de local luego de siete partidos sin festejos en esa condición. Había que remontarse al 20 de marzo de este año para recordar el último triunfo albirrojo en su casa.

Las expectativas convocan gente y anoche la cancha lucía colmada. Es que con un triunfo del equipo albirrojo lo hubiera dejado en la cima de la tabla de posiciones. Podía hablarse de un mar de gente y un océano de expectativas.

El Albirrojo, a lo largo del primer tiempo, respondió por completo a esas emociones que había despertado. Porque jugó bien, porque fue ordenado, fue sólido. Porque tuvo muchas situaciones de gol y porque incluso llegó al gol. Un 1-0 de Diego Jara a los 29 minutos del primer tiempo que fue ampliamente festejado, despertando un grito de gol aletargado, que sin embargo quedó frustrado por la decisión del juez de línea de cobrar un fuera de juego inexistente. Que esa primera etapa haya finalizado 0 a 0 fue casi como para pensar en una maldición.

Pero lo peor estaba por venir. El equipo puntano salió a revertir su pálida imagen del primer tiempo con tanta fortuna, que a los 30 minutos una solitaria patriada de Roberto Moreira Aldana por la izquierda terminó en un 1-0 que paralizó al estadio.

Los gestos de incredulidad se dispararon por todas las tribunas. A nadie le resultaba creíble el marcador parcial que se estaba dando. Y que marcó el comienzo de la declinación de tanta expectativa creada.

El golpe no sólo pegó en el espíritu de muchos hinchas, si no también en el equipo que empezó a perder solidez en defensa.

Y si el primer gol para muchos seguía siendo un mal sueño, el penal que vendría después y que convirtió Moreira Aldana aumentaría esa sensación de pesadilla mezclada de desilusión.

El descuento de Instituto, que llegó sobre el final del partido, reavivó la llama. Sobre todo porque el cartel luminoso marcó cinco minutos más de juego. Pero ya a la Gloria se le había hecho muy cuesta arriba el partido. Su imagen estaba muy lejos de la que había mostrado en esa primera etapa, en la cual mereció como mínimo dos goles de diferencia. Y finalmente el partido se apagó con un último esfuerzo en la cancha, y un último impulso desde las tribunas.

Ese impulso angustioso no alcanzó para torcer la historia. Y así compensar, al menos con un empate merecido, tantas ilusiones generadas.

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