En épocas de pandemia, de semi o poscuarentena y de un poco más de tiempo disponible, la proliferación de series se transformó en una excelente oportunidad para el entretenimiento, la diversión, el conocimiento y la aproximación a realidades parcial o totalmente desconocidas.
En el mundo del deporte hay excelentes productos dignos de elogios. Sin dudas The last dance, la serie documental focalizada en Michael Jordan y los Chicago Bulls, hizo punta entre las imperdibles, con un despliegue atrapante que permite sumergirse en la intimidad de la NBA y conmoverse con las vivencias de su leyenda viviente.
A quienes se apasionan con el deporte y les gusta adentrarse en su cautivante horizonte, estos trabajos testimoniales les permite acceder a aspectos y detalles muchas veces desconocidos.
Por ejemplo, en Llévanos a casa, la serie sobre el Leeds United, el club inglés cuyo primer equipo dirige el rosarino Marcelo Bielsa y que el sábado produjo un auspicioso retorno a la Premier League después de 16 años con un apretado 3-4 frente al campeón Liverpool, hay un episodio en el cual se aborda el tema fichajes.
La cuestión cobra actualidad en el fútbol mundial, argentino y cordobés porque los mercados de pases están en plena etapa de negociaciones.
En la serie, el español Víctor Orta, director deportivo del Leeds, hace hincapié en los actores principales a la hora de definir un pase, además del tema económico. Orta nombra, obvio, al futbolista, a su entorno, a su representante y a los clubes, vendedor y comprador.
En el capítulo se palpita un momento de tensión cuando en 2019 el extremo Daniel Owen James tiene todo arreglado para pasar del Swansea al Leeds y ya dentro de las instalaciones inglesas (con firma de contrato e imágenes con camiseta listas) sufre cómo el club galés, a un minuto del cierre del mercado, deniega el traspaso y el jugador y su papá suben resignados a su auto y pegan la vuelta a Cardiff.

Este mercado que atraviesa el fútbol mundial tiene un invitado especial: la crisis que generó el coronavirus, que alteró valores, potenció urgencias y abrió un juego de necesidades. Hubo expectativas que debieron reverse. Eso que antes parecía poco, ahora es mucho o está bien, porque sirve.
Esos parámetros hay que tenerlos en cuenta para analizar negocios en una plaza como la cordobesa que ya vio partir, por ejemplo, a valores de la jerarquía de Herrera, Cubas, Medina o “el Colo” Cabrera y está por desprenderse de grandes proyectos como Amione y Bajamich.

