El futuro de la selección argentina: ¿podrá renacer el equipo nacional?
Argentina dejó de ser prioridad hace mucho, pero la bomba detonó este año. Sin proyecto, la elección del próximo DT volverá a ser fruto de la improvisación.
Desolación e incertidumbre. Difícilmente otras palabra describan mejor la situación del seleccionado mayor, después de la renuncia del entrenador Gerardo Martino y de la renuncia de Lionel Messi, quien tras la caída por penales ante Chile en la final de la Copa América del Centenario fue claro al señalar que ya nada le quedaba con la albiceleste.
Al margen de la especulación sobre que aquellas palabras de Messi fueron “en caliente” y que su decisión será revisada, lo cierto es que la selección dejó de ser una prioridad para AFA (o lo que queda de ella) hace ya bastante tiempo, y que el nivel de deterioro organizacional en el que se encuentra demandará un esfuerzo sostenido para revertirlo.
Argentina sólo tuvo cuatro entrenadores en 24 años, entre 1974 y 1998. Todos ellos completaron, como mínimo, un proceso de cuatro años, entre un Mundial y otro.
La designación de César Luis Menotti, campeón con Huracán en 1973, fue acompañada de una política que involucró a todos los clubes: la selección sería prioridad número uno. Sin dudas, marcó un quiebre.
“El Flaco” se mantuvo hasta 1982. Los ocho años que siguieron marcaron el ciclo de Carlos Salvador Bilardo, hasta 1990. En materia de resultados, la selección obtuvo dos títulos mundiales (1978 y 1986) y un subcampeonato (1990) en esos 16 años.
Alfio Basile sería el seleccionador hasta 1994 (bajo su conducción, Argentina obtuvo sus últimos títulos oficiales, las Copa América de 1991 y 1993) y Daniel Passarella hasta la eliminación en el Mundial de Francia, en 1998.

InestabilidadLo que siguió fue pura inestabilidad. El técnico que resulte elegido para suceder a Martino encabezará el octavo ciclo en los últimos 18 años, en los que Marcelo Bielsa, José Pekerman, otra vez Basile, Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella y Martino marcaron la línea sucesoria.
No resulta antojadizo señalar al ciclo de Pekerman como el último que pretendió darle a la estructura de selecciones una organización coherente, en la que el seleccionado mayor fuera el mayor exponente de una forma de jugar que respetara la identidad futbolística que se le reconoce a Argentina en el mundo.
Después, las decisiones estuvieron a tono con el personalismo de Julio Grondona y con esa idea tan argentina de que había que buscar “alguien que nos salve”.
"Nuestra sociedad se caracteriza por el pensamiento mágico. Pensamos que algún 'mago' tiene que venir", graficó el psicólogo deportivo Claudio Vasalo, días atrás.
La rutilante aparición de Messi fue una tentación irresistible para que AFA y buena parte de los argentinos pensaran que bastaría con darle la pelota. La planificación, para otro momento.
Messi y el equipo estuvieron demasiado cerca de alcanzar la gloria. Posiblemente un título mundial o algunos de los certámenes sudamericanos que se escaparon en los últimos tres años hubieran permitido mantener la fachada un tiempo más; pero lo concreto es que detrás no había nada que la sostuviera.
En pleno caos, hoy la AFA no tiene quién pueda elegir al sucesor del “Tata” y el futuro de la selección es una incógnita.
Se habla de Bielsa, Marcelo Gallardo, Mauricio Pochettino, Jorge Sampaoli… Lo cierto es que ningún entrenador de esa jerarquía aceptará sentarse en el banco sin que la incertidumbre se acabe.
