El femenino de Belgrano vive un año histórico jugando por primera vez en la máxima categoría del fútbol de AFA y tras dejar una huella imborrable en su camino al ascenso.
Sin dudas que el torneo actual que disputa el Pirata se diferencia mucho de aquellos que conquistó en la C y en la B.
El proceso de adaptación a una categoría cada vez más competitiva no viene siendo fácil, pero de menor a mayor el equipo ha conseguido rendimientos que lo convierten en un equipo por respetar.
Es verdad que los resultados no son los esperados, sobre todo los últimos, en los que se vio una mejoría colectiva a la hora de encarar los partidos, pero en los que los mínimos errores se pagaron con goles en contra. Las dirigidas por Maximiliano Luján suman 13 unidades, producto de cuatro victorias, un empate y cinco derrotas.
Para este torneo llegaron siete refuerzos y se mantuvo toda la base, salvo por la abrupta salida de Romina Gómez, la única baja sensible de un equipo que salía de memoria en el ascenso.
El 1x1 de Belgrano, tras 10 jornadas en primera
Yanina Sosa (refuerzo). La arquera, que ya tenía pasado en el club, es uno de los rendimientos más consistentes de Belgrano. Es difícil hacerse camino en primera sin tener los tres palos bien cubiertos y así lo entendió Sosa, que se destacó ante rivales importantes y ayudó a mantener resultados. Tuvo algunos errores que costaron goles, pero su actuación siempre estuvo en el top 3 del equipo.
Milagros Cisneros (sigue). La joven lateral viene creciendo partido a partido, sobre todo en la fase defensiva, teniendo mucho más trabajo en esa área que en la C y en la B. Se ha convertido en una pieza importante también en el armado del juego, y es opción, aunque con menos frecuencia. Su mejora más importante ha sido la marca y el sacrificio para cubrir a las picantes delanteras que rondan la Primera División.
Magalí Pereyra (sigue). Sin dudas, una de las gratas sorpresas de Belgrano en Primera. La defensora de 20 años se ganó el puesto y suma solidez partido a partido. Si bien al equipo le hacen goles, la zaguera demostró poderío físico, minimizó los errores y aprovechó su velocidad para ser clave en los duelos. Un pilar importante para que el Pirata jugara más adelante y presionara.

Marian Sánchez (sigue). Arrancó como lateral y luego se afianzó como segunda central. Por la banda, su posición natural, había perdido el puesto, pero de zaguera se reencontró con su mejor versión. Fuerte en los duelos, prolija para salir y firme desde arriba, “la Pomu” demostró estar a la altura de la máxima categoría.
Anahí Arias (refuerzo). Sus primeros partidos fueron como central zurda y no se la vio bien. Cometió varios errores, sobre todo ante San Lorenzo. Cuando la corrieron de lateral, aprovechó su velocidad para ser siempre salida y llegar al área rival. Tiene sacrificio y es fuerte en los mano a mano, aunque en la fase defensiva todavía tiene algunas deudas. Le aportó jerarquía también desde la pegada.
Milagros Vargas (refuerzo). La polifuncional jugadora fue un pedido especial del entrenador y, aunque llegó tarde, se ganó un lugar rápido. Puede jugar de lateral, de volante abierta o hasta de interior. Buena técnicamente, es capaz de sacarse varias rivales de encima. Su mejor atributo es la pegada, que Belgrano debería aprovechar más en la pelota parada. Es clara en la salida y prolija para ubicarse en el campo.
Victoria Arrietto (sigue). Su adaptación sin dudas fue una de las más complicadas, ya que el medio campo en Primera es una zona muy poblada y con jugadoras de jerarquía. Tuvo que tomar un rol mucho más posicional, de equilibrio, con menos despliegue. La falta de tiempo y espacio en ese sector le jugó en contra, pero su calidad le permite muchas veces imponerse y ser el motor de la presión.

Ariana Reche (sigue). Deslumbró en la B y en la C, pero al inicio de esta temporada sufrió una lesión que la marginó. Su adaptación arrancó más tarde y en los primeros partidos le costó. Belgrano ya no tiene esa fluidez en el medio y sus volantes han tenido que reconvertir algunas funciones. Reche tuvo algunos pases clave y siempre aporta el sacrificio, aunque en cuentagotas.
Pilar Casas (refuerzo). Luego de seis meses en Estados Unidos, le costó reencontrarse en Belgrano. Volvió a la titularidad en los últimos partidos, pero no se la ve en su mejor versión. Mejoró en la presión y en el posicionamiento, aunque los duelos siguen siendo una deuda. Su despliegue y su capacidad física son funcionales a un equipo que empezó a hacer de la presión alta su mejor arma. Sin dudas, ese sector del campo es el que más mutó en su fisionomía.
Dalma Mancilla (refuerzo). Con pasado en Belgrano, llegó con experiencia en Primera, pero sumó pocos minutos. Sus ingresos tampoco causaron impacto en el juego y le cuesta encontrar su lugar en el campo. Al cabo de 10 partidos, la ex Rosario Central aportó poco al fútbol del Pirata.
Romina Gómez (se fue). Arrancó desde atrás en la consideración, fue titular y suplente en el torneo, y se terminó yendo antes de la fecha 9. Sus aportes dentro del campo fueron pocos, alguna asistencia o pase clave. En lo físico pareció costarle, pero nunca ganó la continuidad necesaria para hacerse importante. Ahora probará suerte en River.
Sabrina Maldonado (sigue). Una de las jugadoras más determinantes y de la que más se esperaba, aunque todavía no hizo pie. Tuvo un par de buenos partidos al inicio, pero las lesiones la marginaron de su mejor nivel. Entró bien ante Boca, aunque fue inconsistente en sus rendimientos. Lo físico le viene jugando en contra y en Belgrano esperan todavía a la máxima goleadora del ascenso. No pudo dominar con su velocidad y se la vio poco fina en los duelos.
Julieta Alaides Paz (refuerzo). La uruguaya no jugaba fútbol once desde hacía años y la adaptación le costó varios partidos. Tiene una gran velocidad que, con el correr de los partidos, le fue dando ventaja. Además, cuenta con mucho sacrificio para defender, presionar y llegar hasta su propia área. Su deuda está principalmente en la definición, en la que no se la vio precisa ni contundente. Genera mucho, pero no concreta.
Lourdes Rodríguez (refuerzo). Llegó desde la B y es uno de los mejores rendimientos del Pirata. Dueña de una velocidad endiablada, es una carta importante para abrir defensas y generar faltas. Aunque no siempre fue titular, sus ingresos causaron impacto. Puede llegar tranquilamente de área a área con su gambeta. Hizo algunos goles, pero también falla demasiado en el último toque.

Mayra Acevedo (sigue). La goleadora del equipo en las primeras 10 fechas y un rendimiento que crece partido a partido. Tuvo que soportar el rigor en las primeras fechas, luchando contra fuertes defensoras, pero hoy es ella la pesadilla. Corre los 90 minutos, exige continuamente y le aporta una cuota goleadora a un equipo que no estaba teniendo contundencia. En Primera, los ataques son menos, pero ella los hace valer.
Las que jugaron menos minutos
Noelia Vassarotto y Ana Daniele (siguen). Las defensoras no tuvieron tantos minutos y suelen ingresar ante alguna lesión o para sostener algún resultado. Se las vio con necesidad de mayor continuidad para agarrar ritmo de Primera.
Camila Zárate (sigue). La zurda viene siendo una alternativa regular para el entrenador aportándole aire y sacrificio a la banda izquierda. Su rol suele ser más defensivo o para mantener el físico en ese sector del campo.
Mariana Alisio (sigue). Se unió tarde a la pretemporada y tuvo alguna lesión. Fue una pieza importante en el ascenso y Luján pidió por su continuidad. No logró gravitar tanto con su velocidad y en el medio campo le costó sin los espacios que tenía anteriormente.
Las lesionadas del plantel
Algunas jugadoras atraviesan períodos de recuperación en Belgrano y otras ya ultiman detalles para regresar. Florencia Ceballos y Sofía Belmar se encuentran entrenándose a la par tras sufrir roturas de ligamentos el año pasado.
Agustina Villarreal y Camila Casarino aún están en proceso de recuperación, al igual que la defensora Sofía Salas.