El diluvio impidió vivir una fiesta Monumental en Argentina-Brasil
Desde las 17, los argentinos comenzaron a colmar las tribunas. La fuerte lluvia cubrió el campo de juego y el partido se postergó para este viernes.
El diluvio que se desató este jueves en la Ciudad de Buenos Aires le impidió al público vivir la fiesta del clásico sudamericano entre Argentina y Brasil, y muchos fanáticos ni siquiera pudieron acercarse al estadio Monumental debido a las calles anegadas.
Desde temprano, los hinchas comenzaron a rodear el Monumental, pero desde entrada la tarde, con las primeras gotas, y luego de las 17, con las intensas precipitaciones, el público optó por guarecerse antes que hacer la tradicional previa en los accesos a la cancha de River.
Las bocas de la línea D de subte eran racimos de gente que esperaba a que cese la lluvia en algún momento para poder acercarse al estadio.
A esa altura, a dos horas del inicio del partido, la intersección de las avenidas Libertador y Udaondo era intransitable, con el agua que llegaba a las veredas y la imposibilidad de los fanáticos de cruzar.

Fue común ver hinchas quedarse debajo de los balcones o de los toldos de negocios y en las cuadras que desembocan en el Monumental el agua por momentos pasaba los tobillos.
En el anillo del Monumental también se reflejó la inclemencia climática, ya que hubo goteras y los empleados de River desesperadamente fueron en búsqueda de secadores para limpiar la zona.
Los vendedores también se vieron afectados y cambiaron en el barrio River su fisonomía habitual de expendio de banderas y gorros albicelestes por paraguas y pilotos, por los que pidieron 30 y 50 pesos.
Otros que perdieron el día fueron los "trapitos", ya que por la cantidad de agua en la zona fue imposible llegar con el auto al estadio.
La demora de parte del árbitro y de los dirigentes por suspender el partido hicieron que grupos de hinchas accedan a las tribunas para esperar refugiados en las bocas de entrada el comienzo, aunque pasadas las 20.15, se les avisó que el juego pasaba para mañana, aunque ellos, por desafiar a la lluvia, ya tuvieron bastante acción.
