El despertar de la hazaña: así se cocinó el ascenso de Estudiantes
Una avivada de Cabrera fue clave en el trámite de un juego difícil para el local.
No fue sencilla la resolución del juego por parte de Estudiantes de Río Cuarto. Por arriba, Bruno Sepúlveda y Javier Ferreira no estaban precisos. La pegada de Víctor Beraldi no era la de otros juegos, Maximiliano Zbrun estaba muy ocupado en dar una mano para tener la pelota y Nahuel Cainelli había sido bien controlado.
Sólo la inteligencia de Alejandro Cabrera y las subidas de Gastón Benavídez eran los recursos que no habían podido ser alcanzados por el operativo resistencia que había desplegado Sarmiento. El partido iba camino a resolverse por una genialidad o por un error ya que el campo de juego podía provocarlo debido a la llovizna con la que se jugó durante varios ratos. Sin embargo, ambas defensas lucían firmes, como los arqueros.
Había que hacer la diferencia y ahí se avivó Cabrera, haciendo echar a Federico León, el lateral izquierdo rival. Primero, lo empujó sin que lo viera el juez Mastrángelo, lo que ameritó la protesta y la amarilla inicial; luego, le quitó la pelota en el inicio de un contragolpe de Sarmiento y provocó que López se lo llevara puesto. Con esa superioridad numérica, el partido cambió. Benavídez se transformó en un delantero más por su banda y el DT Marcelo Vázquez dispuso el ingreso de Ibrahim Hesar para ganar por la otra.
Era cuestión de mantener la calma. Cabrera seguía quitando y distribuyendo. Es más, inclusive se animaba a llegar cerca del área. En una de esas incursiones, generó la apertura del marcador. Benavídez pasó como tiro por la derecha, llegó al área y Alexis Bulgarelli lo bajó. Javier Ferreira anotó el 1-0, con un penal que dejó sin chances a Carrera. Luego, el lateral volvió a subir con todo y su centro le cayó justo a Hesar que no tuvo problemas para anotar el 2-0.
El partido se resolvió al final, por la jerarquía del “Colorado”, las proyecciones del lateral y por el ingreso de Hesar. Vázquez arriesgó siempre, aún cuando faltaba claridad, porque su equipo siempre tuvo gol. Marcó siete goles en cuatro partidos, y le hicieron tan sólo uno. Tuvo paciencia para poder desequilibrar a su rival, pero sin nervioso. Eso fue clave, para poder encontrar los caminos al gol. El León cerró una temporada soñada, en donde sólo perdió un partido por el Federal A y quedó invicto en este 2019. En el Pentagonal Final sumó 12 puntos sobre 12 juegos, dejando atrás a todos sus rivales.
El equipo de Vázquez fue vencido en un partido en toda la temporada. Fue en la primera fase en Catamarca, 0-1 con San Lorenzo de Alem, y después estuvo invicto durante en todo el 2019, al margen de la derrota por Copa Argentina ante Boca. Por eso, ahora disfruta con todo merecimientos.