El "cómo" en Talleres y también en Belgrano
La manera en la que quedó eliminado Belgrano dolió. La manera en cómo venía perdiendo Talleres puso en riesgo todo.
No hay en el fútbol argentino un Barcelona. Uno de esos equipos que, de tanta diferencia con el resto de sus competidores, cuando pierden generan cimbronazos en la opinión pública futbolera. Ni el Racing campeón de la Superliga dio señales de imbatibilidad como para aspirar a la talla de superequipo.
Aceptado ese diagnóstico, que Belgrano y Talleres pierdan no escandalizará. El asunto es cómo pierden cuando pierden y cómo esa imagen pega en las/los hinchas.
El Talleres que cayó dos veces seguidas en San Juan dejó instalada la idea de fin de ciclo. Y eso que el ciclo tiene apenas un año, en el que pasó todo lo que se podía esperar que pasara: técnico joven y plantel joven en medio de una temporada a lo montaña rusa, con épica en Brasil, decepción en Chile y llanto de emoción por el adiós esperado e inesperado de Pablo Guiñazú.
La manera de perder ("sin poner las manos", en términos tribuneros) incluso provocó la frase del DT Juan Pablo Vojvoda, quien admitió: "No estuvimos a la altura de lo que exigía un partido profesional".
Esa declaración pudo haber generado una implosión en la relación entre el plantel y el cuerpo técnico. No pasó o al menos no pareció que haya sucedido: Talleres fue más guerrero y menos dócil en la revancha del sábado.
El cómo es la cuestión, aún si la "T" no hubiera tenido los aciertos de Guido Herrera en la definición por penales. El cómo es lo que marca el ánimo de las masas albiazules.
El cómo, por contrapartida, es lo que duele en las masas celestes. El 2019 vino desalmado, sin la reacción milagrosa de otros tiempos. Nadie fue "el Chiche" Sosa de la Promoción con Quilmes en el Chateau Carreras en 2000; tampoco nadie fue el Julio Mugnaini de la salvación imposible también ante Quilmes, pero en Alberdi, en 2001.
No hubo en el equipo de Belgrano ni un gesto que despertara empatía.
El cómo se dio el descenso dañó ánimos. El cómo se dio la eliminación de la Copa Superliga, ante Lanús, también. No es que Belgrano no pueda perder con Lanús, lo que no podía era perder cómo perdió.
Y vale lo mismo para Talleres. No es que no pueda perder con Atlético Tucumán en la siguiente llave. Lo que no puede hacer Talleres es volver a perder como perdió en San Juan.
