"El Beto" Alonso: Me quiero morir adentro de River
El ídolo volvió al club de Núñez en la función de asesor dirigencial e imagen mundial. Dijo que con Passarella “estaba prácticamente prohibido” y que, tras dejar atrás “egoísmos”, regresó con Francescoli.
Hay una diferencia notoria entre Norberto Alonso y Enzo Francescoli. Mientras que "el Beto" es el blanco elegido de adultos y algunos adolescentes a la hora de las fotos y los autógrafos, el uruguayo genera devoción en una gama más amplia de hinchas. Sin embargo, ambos están enlazados por un sentimiento común: el amor de la gente de River.
Ambas glorias del Millonario regresaron al club de la mano del flamante presidente Rodolfo D'Onofrio. El último fin de semana estuvieron en Córdoba acompañando al equipo que venció a Boca 2-0 en el Kempes.
Vestido con saco y camisa, “el Beto” saluda con una sonrisa y su perfume impregna el lobby del hotel Quorum. Es el último en bajar de su habitación, pero listo para acudir al estadio. En diálogo con Mundo D, el excampeón del Mundo del ‘78 muestra una lucha constante con la nostalgia. Aunque se vivan tiempos difíciles, igual se permite soñar con “ser campeón en la cancha de Boca”.
No está clara su función en la nueva comisión directiva de River. Tampoco se preocupa demasiado por aclararlo. Sólo le importa estar de vuelta en casa.
"No me juego prestigio. Yo dejé mi corazón acá adentro y todos saben que sigue en el club", destaca Alonso.
–¿Cuánto se juega Alonso en su regreso a River?–Me juego lo que tenga que jugarme. Todo sea por el amor que tengo por el club. No me juego prestigio. Yo dejé mi corazón acá adentro y todos saben que sigue en el club.
–Cuando asumió habló de salir campeón. ¿Realmente lo cree o fue una frase más?–River juega para salir campeón. Tiene una camiseta pesada. El hincha y el dirigente quieren que sea campeón. Candidato es. Bienvenido si llega el campeonato.
–¿No es una mochila innecesaria para el arranque?–Escucháme, ¿quién no entra a la cancha pensando en ganar o en salir campeón a fin de año? Yo quiero ganar siempre y eso me lo ha enseñado River. Y como lo tengo muy incorporado digo lo que siento realmente. No tiene que ser una mochila. Todo jugador que se pone la camiseta de River tiene que saber que es candidato a campeón.
–¿Cómo se conjuga la prosapia de galera y bastón con la máxima de hoy "ganar a cualquier precio"?–Es un tema complicado. Desaparecieron los 8 y los 10, que eran los que marcaban un estilo de juego en nuestro club. Nosotros tenemos que trabajar en las inferiores para que aparezcan de nuevo.
–¿Su gestión estará atada a los resultados?–Lo mío a River es netamente amor y tratar de brindar mi experiencia con los chicos y en la formación de jóvenes. Por suerte puedo hacerlo en esta etapa de mi vida. A lo único que está supeditado mi trabajo es que deje el corazón acá adentro. Me quiero morir adentro de River.
“Pasamos cuatro años en los que le quitamos el corazón a River. Hoy se lo volvemos a poner”, dijo Alonso días después de la asunción de D’Onofrio. Fue el tiempo en el que el exvolante renegaba de Passarella, quien según él lo tenía “prohibido”. Francescoli en la dirigencia y Ramón Díaz en el banco representan figuras de peso en el imaginario riverplantese. Juntarlos fue posible, según Alonso, gracias a que “se dejaron las miserias de lado”.
–¿Qué cambió para que regresaran los dos?–Estábamos prácticamente prohibidos en River. Esta dirigencia lo que hizo fue juntarnos a todos y decir "la puerta de River está abierta para todos los que hicieron algo por la institución". Y no sólo nosotros. Hay jugadores por todo el mundo que también las tienen abiertas.
–¿Por qué no antes?–Porque había egoísmo. Si uno firmaba más autógrafos que el otro... El egoísmo hizo que uno estuviera peleado con otro, y llevó a que River no tuviera una identidad.
–¿No cree que la política usa a los cracks?–No, por lo menos desde que en las elecciones manifesté mi apoyo a D'Onofrio –igual que hace cuatro años– me siento cuidado y protegido por los dirigentes y por los hinchas, que es lo máximo que tiene River.
–¿Qué tipo de diálogo tiene con Ramón Díaz?–Futbolístico. Pero todavía no hablé con él. Si me llegara a pedir una opinión se la daré con respeto, como compañero. Ojalá no se quede seis meses, sino seis años.