El ascenso para Talleres, a un paso
El triunfo dejó al objetivo más cerca. El gol de Beraldi enloqueció a un Kempes lleno; los goles de Defensores, lo atenuaron. En Formosa, sube hasta con un empate.
"Equipo: trabajo, humildad, solidaridad y ambición; respeto, responsabilidad y competitividad; personalidad, decisión y confianza. Suplentes: generosidad, disfrutar, disciplina, unión, comportamiento, compañerismo, concentración e ilusión". La particular formación también pertenece a Talleres, a la intimidad del plantel. Hace unos días, Víctor Beraldi la hizo pública, en su cuenta de Twitter, y ayer la convirtió en realidad.
— Victor Beraldi (@beraldi_victor) October 14, 2015
Es que el riocuartense fue el que empezó a hacer honor a varias de esas condiciones que conviven dentro de un equipo que ayer quedó a un paso de obtener el tan ansiado ascenso. Ese 1-0 ante Unión de Aconquija tuvo bastante de Beraldi por "el trabajo" y la "personalidad" demostrada. Su gol se repetirá bastante; pero de su prólogo, poco se sabe. Beraldi venía de una lesión muscular y terminó siendo "la" alternativa para el relevo de Santiago Raymonda, afuera por un "tirón".
Ese gol también tuvo bastante de Victorio Ramis, aquel que llegó al fondo y tiró el centro que terminó cayendo para que Víctor la empujara. El mismo juvenil que también superó una lesión que lo sacó del equipo titular y que ahora, por la baja de Ezequiel Barrionuevo, le permitió jugar los últimos tres partidos. “Estamos a un paso”, dijeron la dupla del gol albiazul y el resto de sus compañeros. El triunfo ante el equipo catamarqueño le permitió mantener la distancia de tres puntos sobre Defensores de Belgrano, que goleó a 5-1 a Sol de América.
Así, con un empate o un triunfo ante el equipo formoseño, juego que será el martes 27 por la tarde, Talleres será inalcanzable y habrá ascendido.
El gol, una ilusión
El tanto, ocurrido a los 18 minutos del primer tiempo, fue uno de los momentos en los que el Mundo Talleres creyó posible la coincidencia del marco y el cuadro. Que el ascenso podría darse en forma anticipada, con 58 mil personas en el Kempes (cerca de las 62 mil del ascenso anterior de 2013 y el registro top en AFA) con hinchas propios y que el equipo de las virtudes mencionadas al inicio se emparentara con su fútbol.
En ese momento, Defensores de Belgrano no había logrado abrir el marcador ante Sol de América. El otro momento fue cuando las radios informaron sobre el descuento 1-2 del equipo formoseño ante el de Villa Ramallo. Luego, con cada anotación del equipo de Gabriel Gómez que, en la última fecha recibirá a San Martín (T) –presentaría un equipo alternativo porque jugará por el segundo ascenso–, la gente fue masticando la idea de quedar “a un paso”.
Y más allá de que la expulsión de Lucas Bovaglio (bajó a Damián Solferino que se iba al gol), las atajadas de Ischuk y una salvada de Wilfredo Olivera hicieron temblar el 1-0, la gente terminó despidiendo a los jugadores con un estruendoso "olé, olé, olé; olá... Soy de Talleres...", que solamente varió por el reconocimiento a Rodrigo Burgos, el jugador que se hizo canción por su reconocida entrega. Ayer frenó los embates visitantes casi siempre jugando en capilla y por eso al final bajó el "Burgos, Burgos...". El paraguayo quizá sea el jugador que suma la mayor cantidad de virtudes morales del equipo referenciados al inicio y que potencia las tácticas hasta límites increíbles. "Falta una final", dijo Burgos. Y es la verdad.
