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El año que se va del Pirata tuvo de todo

Hubo claroscuros en la parte deportiva, crecimiento institucional sostenido y un episodio policial trágico.

09 de diciembre de 2017 a las 01:12 p. m.
El año que se va del Pirata tuvo de todo

En Belgrano, el 2017 estuvo signado por la elección más concurrida en la historia del fútbol cordobés, el fatídico desenlace de los incidentes que tuvieron lugar en el primero de los tres clásicos que disputó ante Talleres en el año (todos empatados), las obras y beneficios para los socios y una campaña que fue de menor a mayor, en los números y en el juego, que finalizó anoche con el triunfo 1-0 frente a Huracán.

El 17 de abril, Emanuel Ezequiel Balbo falleció a causa del fuerte traumatismo de cráneo sufrido dos días antes, cuando fue lanzado al vacío desde una de las cabeceras del estadio Kempes. Aunque las causas que dieron lugar a los penosos incidentes se originaron en un conflicto personal de larga data, a esta altura por todos conocido, el impacto de lo sucedido caló profundo en todo Belgrano, y fue más allá de la sanción que le impidió jugar con público propio hasta septiembre. Fue, sin dudas, el hecho más traumático para la institución de Alberdi en todo el año y, quizá, en su centenaria historia.

A los pocos días, hubo elecciones de las que participaron unos 6.674 socios, un récord para el fútbol de Córdoba. Los votos definieron que Jorge Franceschi sea el sucesor de Armando Pérez, luego de 12 años de conducción del empresario que sacó al Pirata de la quiebra y lo llevó a Primera División. El candidato oficialista ganó en las elecciones con el 81,71 por ciento de los votos, contra el 18,29 por ciento de los sufragios del opositor Santiago Montoya.

Otro de los hitos, sin duda, fue el regreso a la cancha de barrio Alberdi. El sábado 9 de septiembre, a las 14.05, Belgrano recibió en su casa a San Martín de San Juan, por la segunda fecha de la Superliga, con su casa colmada por 30 mil hinchas, todos ellos socios del Pirata.

La nueva tribuna de calle Hualfin, aunque todavía incompleta, le cambió la cara al estadio Julio César Villagra y también al barrio. Los hinchas todavía lo disfrutan a pleno y, a juzgar por los resultados como local, el equipo también.

Pero no fue el único beneficio para los socios. Es que Belgrano creció como club social en infraestructura, más allá del estadio y del predio Villa Esquiú.

Hoy la “B” tiene un predio social y familiar con fin recreativo (se trata de un alquiler por seis años) de 2,5 hectáreas, con infraestructura como pileta, vestuarios, asadores y canchas, al 10.500 de la calle Ricardo Rojas.

Lo estrictamente deportivo estuvo signado por la profunda renovación que tuvo el plantel durante la intertemporada. Después de dos campañas realmente malas en Primera División, y con la anuencia del entrenador Sebastián Méndez, se fueron 16 jugadores del anterior plantel y se incorporaron otros tantos, contando los refuerzos y los valores que se promovieron desde la cantera. En la cancha y en la tabla, el rendimiento fue de menor a mayor, y está más que claro que se vio potenciado tras la salida de Méndez (nunca del todo aclarada) y la llegada de Pablo Lavallén.