A dos años de su llegada a Talleres: todas las promesas que cumplió Guiñazú
Acaban de cumplirse dos años desde que Pablo Guiñazú llegó a Talleres. Mundo D recuerda una nota premonitoria en la que el emblema y capitán albiazul adelantó que venía al club a ascender a primera, retirarse y cumplir una promesa.
Dos días atrás, se cumplió una fecha muy importante para Talleres. Un 28 de enero, pero de 2016, llegaba para sumarse al plantel que dirigía Frank Kudelka y jugar la Primera B Nacional, recién ascendido desde el Torneo Federal A, un tal Pablo Guiñazú.
La noticia fue adelantada un día antes en la ediciones papel y web de Mundo D, en una recordada entrevista del Cholo con el autor de esta nota, gracias a la colaboración de un familiar y allegado directo del experiente volante central nacido en General Cabrera, Mario Paniego, quien por entonces era una especie de representante sin contrato del jugador.
Fue una charla premonitoria, rica en conceptos y opiniones, en las que el volante central volvía a mostrarse ante la sociedad argentina, después de 20 años de haber dejado Córdoba y pasear su exquisitez futbolística en clubes como Newell’s, Perugia, Independiente, Saturn de Rusia, Libertad de Paraguay, Inter de Porto Alegre y Vasco da Gama, club del que acaba de desvincularse, despúes de una prolongada y dificultosa negocaciación que llevó adelante Andrés Fassi.

La entrevista fue asumida con cierto escepticismo por los hinchas y socios albiazules, porque no creían que lo que estaban leyendo. Sí, el “5” que también había integrado la selección nacional convocado pro Marcelo Bielsa, primero, y Alejandro Sabella, después, declaraba que venía a Talleres a ascender a Primera División, a retirarse en el club y a cumplir una promesa que le había realizado a su padre antes de fallecer.
La nota completa se la puede repasar aquí, pero basta recordar algunos de los conceptos que “el Cholo” vertió en esa charla telefónica, celular mediante, en un aeropuerto, cuando se aprestaba a arribar a Córdoba desde Brasil, con toda la avidez, expectativa e ilusión a cuestas. Como si se tratara de un pibe, y no de un veterano de 37 años.
Vale recordar algunos de sus conceptos...
"Maestro, no sabés la alegría que tengo de volver a mi Córdoba. Hace 20 años que soy profesional y siempre lejos de Córdoba. Estoy feliz... vuelvo a mi provincia para ascender y retirarme con Talleres. Es un club que siempre me encantó. Le prometí a mi viejo antes de morir, el año pasado, que iba a terminar mi carrera en Córdoba, y lo voy a poder cumplir. Voy a estar con mi vieja, que está solita ahora, con mis hermanos, mis amigos de Cabrera... ¿cómo no voy a estar feliz?".
–Se te nota entusiasmado como un pibe con venir a Talleres.
–Es que estoy hecho un pibe, maestro, ja, ja... ya me van a ver... no dejé de entrenarme en estos días. A los 37 me siento muy bien desde lo físico y de la cabeza, que es lo más importante. Me encanta entrenarme, cuidarme. Gracias a Dios, el físico siempre me ayudó
–¿Te imaginás con la cinta de capitán cuando debutes? –No, no maestro. No pienso en eso. Que lo decida el técnico. Yo sólo pienso en llegar, ponerme a entrenar lo más rápido posible, sumar al grupo y adaptarme. No llego con nada comprado por ser Guiñazú. Capitanes pueden ser muchos... la cinta es para las fotos. Vengo a ganarme un puesto.
–¿Y desde lo futbolístico qué jugador vamos a ver? –Yo soy el mismo de siempre, el mismo que vieron en la selección. Maestro, vos poné en la nota que recupero la pelota, que asisto, que trato de salir jugando y que voy a pelear cada pelota como la última, que estoy para hacer un gol de media cancha, ja, ja... total, la verdad se ve en la cancha. No, pero en serio. Vengo a buscar un lugar en el equipo, a ser uno más, a sumar mi granito de arena para que Talleres ascienda y esté donde debe estar. "reo que mi experiencia en estos años puede ayudar un poquito".

Todo lo que vino
Dos años pasaron de aquella entrevista. Al otro día, las redes sociales de Talleres oficializaron su incorporación y en pocas horas más, estaba entrenando en la Boutique. Después vino todo lo demás: la doble fractura de mandíbula en un amistoso frente a Racing que retrasó más de un mes su debut; el cimbronazo que le dio su esposa desde Brasil cuando le dijo que estaba dejando largar el fútbol porque pensaba que no se recuperaría (“no seas cagón”, lo zamarreó); el debut en la B Nacional y su consoldación; una oferta de Boca para llevárselo cuando se lesionó Fernando Gago y que Fassi desechó; el inolvidable ascenso a Primera División en Floresta, contra All Boys; la vuelta de Talleres a primera con él como emblema y capitán; su vigencia asombrosa que pese a tener 39, años lo mantiene como un pibe, despertando los elogios de toda la comunidad futbolística argentina.
“El Cholo” cumplió todo lo que anticipó en esa entrevista. Porque además de un crack, es un hombre de palabra. ¿Qué le falta por cumplir, cuando el retiro está cerca y su motor 3.9 sigue intacto y sin necesidad de ser rectificado? Clasificar a un copa internacional con la “T” y que Jorge Sampaoli lo premie citándolo a la selección nacional, aunque sea para jugar unos minutos en el Mundial de Rusia, cuando un partido esté “chivo” y necesite de un tipo pensante, que tenga el mapa de un partido, que pueda recuperarla y tenerla cuando las papas quemen.

Nadie se lo regalaría, porque se lo tiene ganado.Y sería un gran premio para una trayectoria en el fútbol descomunal. Tendría muchísimo para aportarle, aunque los 39 parezcan condenatorios. Algunos que saben un poco más de fútbol que quien esto escribe, como Frank Kudelka y Andrés Fassi, lo repitieron varias veces. “Si jugara en Boca o River o en un grande, seguro que ya lo hubieran convocado”.
Dicen que la semana que viene, el DT de la selección vendrá a los entrenamientos de Talleres y Belgrano para “semblantear” a algunos de sus jugadores, que podrían ser considerados para una posible convocatoria. Alguien debería decirle: “Jorge, ese pelado que está ahí al medio, es el ‘Cholo’ Guiñazú. ¿Te suena?.
Él seguirá manteniendo las esperanza hasta el mismo día que decida colgar los botines.