Diego, un chico que promete: a 40 años del debut de Maradona en la selección argentina
El 27 de febrero de 1977, Maradona debutó en la selección en un amistoso contra Hungría. Tenía 16 años y ya comenzaba a perfilarse como crack.
El pedido del soberano apareció en el arranque del segundo tiempo. La selección argentina, inspirada como nunca, se floreaba y aplastaba 5-0 con sorprendente comodidad a Hungría, en un nuevo partido de preparación de cara al Mundial ’78. Comenzó como un murmullo y enseguida la consigna copó los cuatro costados.
El “Maradooona, Maradooona” se escuchó por primera vez aquel 27 de febrero de 1977 en cancha de Boca, minutos antes de que Diego, vestido con la albiceleste número “19”, saltara a la cancha en lugar de Leopoldo Luque para iniciar así una nueva era en el fútbol mundial.
Tenía 16 años, 12 partidos en la primera de Argentinos Juniors y todas las ganas de triunfar. “Lo concentré para ver cómo reacciona al convivir con los jugadores grandes; además para que se vaya acostumbrando. Va a jugar solamente si el partido se presenta como para que debute”, había anticipado el entrenador César Luis Menotti en la previa. Y, por suerte, los astros se alinearon.
Su primera intervención fue coronada por la ovación. Tomó la pelota en la mitad de cancha y metió un pase de gol a René Houseman. Cada arranque suyo generó aplausos, en una actuación que estuvo a tono con la reconciliación del público con una selección que había iniciado el año con un pobrísimo 1-0 sobre Aldosivi, por el torneo de verano.
“Fue un debut del jugador más joven del mundo, que mostró gran capacidad. Aunque tal vez sea demasiado rápido para hablar de ídolo o crack. Por el momento es una seria amenaza del fútbol argentino que ayer hizo su aparición oficial en la selección, cuando pibes de su misma edad están jugando en séptima división”, publicó Clarín al día siguiente.
El juvenil Maradona acaparó elogios. El Gráfico lo calificó con un "7" y en un minucioso análisis técnico le contabilizó ocho pelotas bien jugadas, siete perdidas y un foul recibido.
“Atrevido, pícaro, encarador. Muy buen debut”, evaluó el semanario. La desaparecida revista Goles le puso un “6” y dijo de él: “Obliga a seguir creyendo que en nuestro país siempre seguirán naciendo jugadores como este pibe Maradona. Un zurdo de muy pulido manejo, que va bien a la pared, que le da con precisión”.
Lo que vino después es historia pura. Menotti lo dejó afuera del Mundial ’78 por sobreabundancia de “10” (Mario Kempes, Daniel Valencia, Julio Villa y Norberto Alonso), pero la revancha fue enorme: ganó el Mundial juvenil del ‘79, el de mayores de 1986, fue subcampeón en el ’90 jugando “en un pie” y se convirtió en un ícono eterno de la selección. El pibe terminó soñando con los ojos abiertos.
