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Diario de viaje en Belo Horizonte: Como el Parque Sarmiento

El Parque Municipal de Belo Horizonte está enclavado en medio de la ciudad. Es un pulmón verde, con lago artificial y entretenimientos para chicos. Falta el choripán, entre otros toques de Córdoba.

11 de junio de 2014 a las 03:25 p. m.
Redacción La Voz
Diario de viaje en Belo Horizonte: Como el Parque Sarmiento

Lo busqué. Juro que lo busqué en cada rincón. En cada pequeña calle. Pero no lo encontré. El carro del choripán faltaba. O del praliné o las tutucas. Ninguno de ellos estaba en el Parque Municipal de Belo Horizonte. Un lugar que me hizo acordar, y mucho, al Parque Sarmiento en Córdoba capital.

Un pulmón de verde en medio de una ciudad de cinco millones de habitantes es un paseo ineludible para la familia local y el extranjero que se acerca ahora para el Mundial. ¿Por qué es parecido a nuestro parque Sarmiento? Porque tiene un gran lago artificial, donde van y vienen unos botecitos que se pueden alquilar; porque tiene un parque de diversiones al mejor estilo de nuestro Súper Park; y porque se ve mucha familia compartiendo un lindo rato al aire libre, con sus viandas para armar un pícnic rodeados de verde y puro sol.

También busqué los leones de piedra, el Dante, las bicisendas, pero no encontré nada de eso. Sí había, por ejemplo, un carrito que vendía "cachorro quente". Lo traducimos al cordobés y sería un pancho. Ni más ni menos. El precio es de 2,50 reales (algo así como 12,50 pesos argentinos). Pero es bien "pulenta". Le podés agregar cualquier aderezo, más papitas, lechuga, pepinitos, tomate, cebolla, granitos de choclo, entre otras tantas cosas que al final lo menos que comés es una salchicha con pan.

Recorrer las calles peatonales del Parque Municipal de Belo Horizonte es una bocanada de aire fresco en una ciudad agitada, apurada, llena de urgencias. En este lugar se respira otro aire. Como en el parque Sarmiento, cuando está bien cuidado (por la Municipalidad de Córdoba y los vecinos que utilizan un lugar que es de todos).

Se ven las parejitas, o los padres con sus hijos, recorren el lago artificial en botes de larga data. Como en el parque Sarmiento. Pero van felices. Sonriendo. Sacándose fotos de un momento inolvidable. Otra cosa que busqué y no encontré fue a los patos. Tenía un poco de pan para darles de comer, pero no estaban acá, en el corazón de una Belo Horizonte muy bella. Muy parecida a Córdoba.

Salís del lago artificial, medio mareado de tanto bamboleo y a la derecha está él. Imponente. Llevando en círculos a los más pequeños que gritan ante cada giro. Sí, el “Gusanito” gigante que es la gran atracción en el parque de diversiones. Hay una calesita, un samba de parado (en el Súper Park te podés sentar) y otros tantos juegos que para los chicos es un gran entretenimiento y para los padres, un respiro para poder tomarse un respiro.

De fondo se escuchan unos tambores, de unos brasileños que intentan hacer una música bien rítmica, pero que no satura a los oídos.

Relaja. Y sería casi la misión de aquel que se acerca al Parque Municipal de Belo Horizonte, enclavado en el centro de la ciudad.Pero está claro que no encontré a los leones de piedra, al Dante, al puesto del choripán, a las tutucas, al praliné, al zoológico, a las bicisendas. No encontré nada de eso que iré a buscar, cuando regrese, al parque Sarmiento.

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