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Después de todo, el Kempes se bancó el diluvio

El nuevo sistema de drenaje del Kempes funcionó correctamente.

04 de diciembre de 2017 a las 02:36 p. m.
Después de todo, el Kempes se bancó el diluvio

No fue el diluvio universal, pero se le pareció bastante. Faltaba una hora para el inicio del partido, previsto para las 17, y la tormenta se desató. Durante 40 minutos cayó agua en la ciudad para tener y guardar, pero la zona del Chateau, en donde se enclava el Mario Kempes, fue una de las más castigadas. Durante unos 40 minutos la precipitación fue sostenida y en pocos minutos el estadio y sus inmediaciones se convirtió en un lodazal.

La gente fue llegando a la cancha como podía, guareciéndose con lo que tenía a mano y tratando de no meterse en esa mezcla acuosa de greda y tierra de esa zona. Pero la lluvia no cedía y la posibilidad de que el partido entre la “T” y Estudiantes pudiera suspenderse.

El campo de juego se fue llenando de charcos y cuando a media hora de iniciarse el partido, Guido Herrera salió a realizar el calentamiento, la pelota no picaba. Afuera, las situación no era más cómoda: los autos se empantanaban, el agua corría como en un río por la Cárcano y en pocos minutos los accesos al estadio se inundaron. Para entrar a la cancha hubo que sacarse las zapatillas, arremangarse los pantalones y avanzar contra la corriente. Si algo sobraba por todos lados era el barro.

Antes de las 16.40, el árbitro Diego Abal había inspeccionado dos veces el campo de juego y había expresado sus dudas de que el partido pudiera jugarse. Pero unos minutos después la lluvia se detuvo, casi pidiendo permiso, el cielo comenzó a abrirse y salió tímidamente el sol. Casi a las 17 el juez hizo una nueva recorrida por el terreno y sentenció: “Si el clima sigue mejorando, lo jugamos”.

Y eso fue lo que sucedió. A las 17.10 Abal dio el OK, los auxiliares del Kempes comenzaron a secar los charcos y a las 17.35 el partido arrancó. La campo de juego aguantó y superó la prueba, porque el nuevo sistema de drenaje funcionó a la perfección. Después de lo que tuvo que remar con las refacciones en la superficie y abajo del césped del Kempes, Medardo Ligorria, presidente de la Agencia Córdoba Deportes, debe haber dormido tranquilo anoche.

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