"¡Después de esto se nos va a dar, carajo!"
La confianza de Costa. Emocionados, los jugadores destacaron que supieron dar vuelta el partido. “Siempre enfrentamos la adversidad”, agregó el “1”. “Nadie nos regala nada”, señaló Martínez.
Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio. Cuando Marcos Godoy iba a patear el último penal, el Kempes por un par de segundos enmudeció. Esa fue la antesala a un explosivo grito de algarabía, que conjugaba la emoción de miles de fanáticos en las tribunas con la de un puñado de futbolistas que se dividieron en dos partes para comenzar el festejo.
Mientras un grupo abrazaba al "Pistolero", el resto se tiró encima de Federico Costa, que con lágrimas en los ojos contó la emoción que tenía tras lograr el pase a la final: "No merecíamos quedar afuera, estoy muy contento, el grupo lo merecía", dijo entre lágrimas el arquero, que luego agregó: "Estaba confiado, tuve el apoyo de los compañeros todo el torneo. Tenía estudiado a los rivales, gracias a Dios se nos dio".
“Siempre pensé que lo ganábamos, enfrentamos la adversidad todo el torneo. Se lo dedico a mi familia, a mis amigos y a Jovita, que hoy perdió a su cura y lo tuve presente todo el día”, agregó el “1”, que recordó cuando practicaba penales en su pueblo: “Siempre entrenaba ahí en Recreativo o si no en el patio de mi casa, con mi viejo”.
"¡Después de esto se nos va a dar, carajo. Vamos Talleres!", le gritó a Costa segundos después el lesionado Gabriel Carabajal, que se metió al campo de juego para abrazar al arquero.
Mientras los jugadores se sumaban a los gritos de la hinchada, el goleador Diego Martínez le dedicó a la gente el triunfo y su gol: "Dejamos todo, fuimos siempre en desventaja y supimos darlo vuelta. Nadie nos regala nada, todo se hace difícil en Talleres"
El capitán Agustín Díaz contó también su felicidad, pero reconoció que sufrieron más de la cuenta: “Casi se nos viene el mundo abajo cuando nos metieron el segundo porque no era fácil ir a buscarlo otra vez, pero este equipo puede todo”.
“Otras veces pateé penales acá y estuve muy nervioso. Esta vez no, apenas (Guillermo) Hoyos me miró le dije que yo pateaba”, agregó el volante.
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