Desde todos los ángulos, el golazo de Matías Suárez en Talleres-Belgrano
Cuando más lo necesitaba su equipo, Matías Suárez apareció para hacer un golazo en el clásico.
Lo grita Suárez, lo gritan en la memoria de Emanuel Balbo, lo grita la familia de Emanuel, lo gritan todos con la costilla del asado atragantado, con el riesgo de salivar al de al lado al momento del abrazo más feliz del último tiempo. Desde esos goles que en Curitiba que nadie gritaba así por Alberdi.
Suárez y su regreso. Un año después de volver es que recién regresó Suárez. Lo hizo y lo quiso gritar con todos en esa corrida detrás de los bancos en los que no quería resbalar. La boca llena de gol, como para ser foto de tapa.
El partido sigue, pero no será igual de Suárez.
Suárez lo gritó con el alma, como la vez que se sacó la remera para mostrarles a todos que no tiene un tatuaje de Talleres, que es de Belgrano desde que pateaba la pelota con sus amigos en barrio Empalme y se iba caminando a la cancha de Unipon San Vicente a hacer sus primeras armas.
No tuvo a su viejo de chiquito, pero siempre tuvo sus ganas de triunfar en Belgrano. Y en este clásico tuvo su momento de triunfo.
Suárez arrancó y abrió el partido con un golazo, clavando un zapatazo que Guido Herrera no pudo contener.
Mirala de todos los ángulos:
