La definición de los campeonatos y las sospechas de siempre
Como ya es habitual, cada vez que llegan las etapas de las resoluciones, la usina de rumores y especulaciones funciona a tiempo completo en el fútbol argentino.
A esta altura de cada año, cuando la temporada va tocando a su fin y se deciden campeonatos, ascensos y descensos, el fútbol argentino multiplica por mil su habitual histeria. Todos dudan de todo y de todos, nadie quiere darle un tranco de ventaja a ninguno, se ve turbio debajo del agua y los partidos se juegan desde mucho antes de que empiece a rodar la pelota sobre el verde césped.
El fenómeno es privativo de todas las categorías. Pero se torna soportable en las dos más importantes. Tanto en Primera División como en Primera B Nacional y sobre todo en la zona en la que ambas se superponen (la de los ascensos y las promociones) se ven manos negras por todos lados, conspiraciones a izquierda y derecha y victimizarse es la moda ompartida.
Está en la historia lo bueno y lo malo que pasó el año pasado en aquella imborrable promoción entre River y Belgrano. Ahora sucede lo mismo. Otro grande, San Lorenzo, lucha por no descender, River y Central tratan de regresar lo más rápido posible a la máxima división y en medio de esa tormenta, Instituto defiende lo suyo tratando de que no lo pasen por encima. En la cancha y fuera de ella.
Por lo alto y por lo bajo, desde hoy, tanto en la A como en la B Nacional habrá definiciones. Empiezan a disputarse sus últimas tres fechas. Y nada será igual el lunes, después de que se hayan jugado los partidos más importantes. Por eso, desde hace 15 días, la usina de rumores y especulaciones funciona a tiempo completo. Hasta la política chica o grande y las distintas fuerzas policiales mueven sus piezas con tal de beneficiar a algunos y, de paso y si se puede, perjudicar a otros.
Los de arriba y los de abajoEn Primera A, Boca parece al margen de este juego sucio. El hecho de no tener a ninguno de los más grandes cruzado en su ruta rumbo al título del Clausura (Tigre, Arsenal y Newell's, y en menor medida Vélez y All Boys, son los que aún le dan batalla) ha mantenido el aire mas o menos limpio en las alturas.
Pero la atmósfera se ha tornado irrespirable abajo, en la lucha por mantener la categoría. Tigre y San Lorenzo protagonizarán el domingo el partido más caliente y determinante, acaso, de todo el torneo. El que pierda, quedará con pocas chances de mantenerse en Primera.
Tigre ya arrancó ganando en los escritorios de la AFA. A partir de un dato filtrado desde adentro del Tribunal de Disciplina, la semana pasada logró que le reconocieran a Julio Buffarini una tarjeta amarilla que no le habían anotado, dejándolo inhabilitado por cinco amonestaciones. Esta semana, se aseguró que Pablo Lunati, el árbitro que prefería, fuera puesto con la mano por Francisco Lamolina, el vicepresidente del Colegio de Arbitros. Muy suelto de cuerpo, Lunati declaró que desde hace 15 días sabía que dirigiría ese partido.
En la B Nacional, también se sirven con cuchara grande. Patronato, convertido en real árbitro del certamen, anunció que recibiría a Central y a River en Santa Fe para asegurarse una mayor recaudación. Quilmes trató de que las reglas sean parejas para todos y que la localía no saliese de Paraná, alegando ventaja deportiva para rosarinos y "millonarios". En tal sentido, se expresó su presidente, el senador Aníbal Fernández.
Pero otros se movieron por encima de él. Y después de que dijera “no” por razones de seguridad, la Policía santafesina dijo “sí” y autorizó la realización de ambos partidos en la cancha de Colón para los dos próximos lunes desde las 15. El final de la novela tuvo efectos políticos inusitados: el ministro de Seguridad santafesino, Leandro Corti, renunció a su cargo.
Mientras tanto, Gastón Sessa, el arquero de Boca Unidos de Corrientes, salió por varios radios porteñas diciendo que "nos vendrían muy bien unos caramelitos" de Central e Instituto para duplicar esfuerzos el domingo ante River en Núñez. "Estamos dos meses abajo", añadió como justificación. Desde siempre, la incentivación ha sobrevolado la resolución de los torneos. Pero cada vez lo hace de manera más desembozada.
En este contexto turbulento y repleto de malos presagios, entran a sus últimas tres fechas los dos campeonatos más importantes del fútbol argentino. La definición será infartante. Pero también polémica y manchada de dudas. No puede ser de otra manera cuando en torno de la sana competencia por quedarse o regresar a Primera, pulula una fauna de fabricantes de resultados, dirigentes ventajeros, políticos demagogos y árbitros mediocres. Con la AFA haciendo como que no ve lo que realmente debería ver.

