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Defensa se divierte y genera envidia

Una nueva entrega de la columna El Expediente.

16 de abril de 2021 a las 09:13 a. m.
Defensa se divierte y genera envidia
Defensa y Justicia disfruta de un presente histórico, con dos consagraciones internacionales. (Prensa Conmebol)

Defensa y Justicia gritó campeón otra vez y es noticia. En menos de tres meses, el Halcón de Varela sumó dos estrellas internacionales en una irrupción ganadora que es envidia hasta para los más grandes.

El 21 de enero pasado, en el Estadio Kempes, Defensa se había consagrado ganador invicto de la Sudamericana, con fútbol del bueno, frente a Lanús. Y el miércoles hizo aún más ruido al bajar a un gigante brasileño como el Palmeiras, campeón vigente de la Libertadores, en condición de visitante, para quedarse con la Recopa Sudamericana.

¿Hasta dónde llegará el fenómeno de un club con un puñado de hinchas? Hoy su crecimiento parece no tener techo, aun cuando camina siempre por la cornisa de un proyecto cuya aspiración central no pasa por hacer historia o fortalecer la identidad. Ni siquiera por la búsqueda ansiosa del éxito deportivo.

Defensa tiene por meta el negocio derivado de la compra y venta de jugadores de manera permanente. Arma y desarma planteles enteros entre torneo y torneo bajo el asesoramiento de Cristian Bragarnik, el poderoso representante con acciones en Chile y España, fuertemente vinculado a la entidad desde hace más de una década.

Está claro que mientras dure esa sociedad, al club no le faltará jugadores. Pero no siempre podrá encontrar la “química” entre futbolistas obligados a conocerse y complementarse rápido. El riesgo de cambiar permanentemente lo lleva por caminos inciertos. Hoy son de felicidad, mañana... quién sabe. Lo único concreto y proyectado es el negocio. Lo demás es accesorio.

La historia, se sabe, es una construcción del día a día a la que también puede comprenderse mejor cuando se toma mayor distancia en el tiempo. El fútbol argentino “descubrió” a Defensa y Justicia en 1986, cuando se clasificó al flamante Nacional B, un torneo que, sin dudas, le puso freno al crecimiento federal. Hasta entonces, el interior futbolero era potencia futbolística y económica, mientras que Defensa apenas un habitante de la Primera D metropolitana, casi un sello, un club sin hinchas.

¿Cuánto falta para que el interior tenga un Arsenal o un Defensa y Justicia? A más de tres décadas de aquella reestructuración, el terreno cedido por los clubes de provincia parece hoy irrecuperable. A partir de 1986, sus ligas se debilitaron y varios de los grandes clubes de provincia comenzaron a deambular por un ascenso que lucía poco atractivo, tras haberse tuteado con Boca, River y el resto de los “carteludos”.

En ese nuevo mapa futbolístico, los que tuvieron margen para crecer fueron los cuadros de segunda y tercera línea del puerto, que hasta allí estaban a distancia sideral de los de provincia. Así fue como aparecieron los Italiano, Armenio, Almagro y Los Andes, auténticas “golondrinas de verano”. Otros, como Arsenal o Defensa y Justicia, pudieron sostenerse y conseguir algo más que inscribir su nombre en Primera División. Para envidia del interior.