Debuts, a cara o cruz
Argentina ganó 10 de sus 15 estrenos mundialistas y perdió los cinco restantes. Nunca empató.
Negro o blanco. Sin grises. Así son los debuts mundialistas de la selección argentina en la gran fiesta del fútbol. Es que en sus 15 estrenos en el torneo, los albicelestes jamás empataron. Hubo triunfos y derrotas, claro, pero la alegrías duplican a las frustraciones (10 a 5). De paso, el 1-0 de ayer sobre Nigeria estiró a cinco mundiales consecutivos las veces que Argentina se presentó con una victoria, dejando cada vez más lejano aquel sorbo amargo de 1990, cuando Camerún, con dos jugadores menos, le ganó 1-0 al equipo del "Narigón" Carlos Bilardo con gol de François Omam Biyick. Desde entonces, los primeros pasos sólo fueron positivos. Venció a Grecia (4-0), a Japón (1-0), a Nigeria (1-0) y a Costa de Marfil (2-1).
Y para quienes siguen buscando paralelismos con aquel título del ’86 (clasificación agónica, equipo criticado, Corea del Sur en primera fase, Argentinos Juniors campeón, Boca en el fondo...) tienen otro motivo para pensar que la historia se repetirá: el gol de Gabriel Heinze llegó en el mismo minuto que el de Jorge Valdano a los coreanos en el inicio de México ’86.
Otro dato curioso: es la sexta vez que la selección debuta con un "gol de vestuario", en el arranque del partido. Ya lo hizo en 1934 (Ernesto Bellis a los 3m), 1958 (Oreste Corbatta a los 3m), 1962 (Héctor Facundo a los 4m), 1986 (Valdano a los 6m) y 1994 (Gabriel Batistuta a los 2m).
Revancha para dos
El cordobés Walter Samuel y Juan Sebastián Verón tuvieron “desquite consuelo” con el entrenador sueco que dirige a Nigeria, Lars Edwin Lagerback, quien en Corea/Japón 2002 el DT estuvo en dupla con Tommy Soderberg al frente del seleccionado de su país que eliminó en primera fase al equipo que por aquel año conducía Marcelo Bielsa.
En aquel partido, disputado curiosamente también un 12 de junio, Argentina y Suecia empataron 1-1, lo que determinó un tempranero retorno del Albiceleste. Entre los cabizbajos jugadores derrotados estaban Samuel y Verón, que no fueron tenidos en cuenta para Alemania 2006. El fútbol, y los mundiales, les otorgó una revancha.