El debut en la Copa América dejó el Lío de la Plata
Messi apareció sólo en dos oportunidades para encarar y apilar jugadores de Bolivia, pero sin una resolución eficiente. No tuvo compañía en Tevez ni en Lavezzi. Di María y Agüero aportaron lo suyo, pero a esa altura el “10” argentino ya estaba perdido en
Messi produce dos eslálom, deja cuatro rivales en el camino y, pese a semejantes jugadas, no hay final soñado. “Lío” aún debe esperar que pase Ezequiel Lavezzi y cuando lo hace, su posición es anulada por fuera de juego. En la segunda jugada, ya no hubo opción.
No fue el único exabrupto que se vio. Ya que estamos, el propio "Pocho" arrancó para ser el socio del rosarino, pero terminó tan lejos de serlo como ese centro que mandó a la cancha de Estudiantes de La Plata, tras haber hecho una gran jugada.
Carlos Tevez, el jugador del pueblo, apareció muy estático sobre el sector izquierdo y su actividad creció más cuando debió tirarse a los pies de Campos, cuando este se lo llevó casi hasta el área argentina. Javier Zanetti, que también debía ser sorpresa por su lateral, ensayó dos diagonales y recorrió 40 metros y debió cederla hacia atrás porque no tenía receptores.
¿Más de la selección del "Checho" Batista? Ever Banega pareció ser el que más cerca estuvo de Messi, al armar un par de paredes. Pero fue un espejismo. La imagen que perduró fue la de un volante indolente y despreocupado.
Esteban Cambiasso no fue el pasador, ni el volante con llegada multicampeón con el Inter de Italia. Pasó sin pena ni gloria, y fue cambiado.
Ángel Di María, una de las opciones de Batista, pareció estar peleado con el arco, ya que en dos oportunidades ensayó una definición que ya no vale la pena narrar. Así Messi ya no pudo gravitar y terminó perdido en la maraña de piernas bolivianas. Y ya fue un "Lío" perdido en La Plata.
En el fondo, para lo que poco que atacó Bolivia y ese 1-0 parcial que hubiera sido histórico (en 13 partidos Bolivia nunca ganó en Argentina), también hubo bastante lío. El "taco" de "Edivaldo" Rojas al primer palo tras un tiro de esquina sorprendió a la Argentina como si el partido se tratase de un entrenamiento y no del debut más esperado, del certamen que sigue en importancia al mundial.
Los nervios en las salidas de Romero y de Rojo encendieron una alarma, que se apagó entre la doble salvada de Romero a Martins, cuando el juego estaba 1-0, el golazo de Sergio Agüero y el pitazo final.
Colombia lo espera. Que el “lío” sea cafetero.
