Temas del día:
Compartir
Deportes - Fútbol

De los primeros goles de Talleres en la Liga a la identidad de juego hay un trecho

El primer triunfo llegó como un bálsamo, tanto o más que los goles y su forma. Parte de la evolución que pretende Gandolfi para su equipo.

07 de febrero de 2023, 14:53
De los primeros goles de Talleres en la Liga a la identidad de juego hay un trecho
Javier Gandolfi. Su Talleres modelo 2023, dio su primer paso rumbo a la evolución de juego esperada. (Javier Ferreyra / La Voz)

El primer triunfo de Talleres en la Liga Profesional llegó más temprano que tarde. La atmósfera del planeta albiazul se purificó bastante con el 2-0 ante Atlético Tucumán, en un escenario caliente como el Monumental José Fierro y que sucedió al traspié del debut en Liga ante Independiente de Avellaneda.

Ese 1-0 en el Kempes había cargado el aire porque la forma que había mostrado el equipo de Javier Gandolfi había sido floja ante un rival que se llevó el triunfo con poco. Algunos malabares de Márquez más la carambola de Martino dejaron a pie a la “T” ante su gente.

El 2-0 frente al Decano le dio alivio. El acto ofensivo presentó las principales novedades. Si bien los goles fueron en el complemento, antes y después, Talleres llegó y fue profundo. Ramón Sosa estuvo a la altura de su debut: abrió al local sobre todo por la banda derecha, se asoció con Valentín Depietri o con Rodrigo Garro (entró a los 8 minutos del ST, ya que no estaba al 100), jamás perdió de vista a Michael Santos, asistió a Francisco Pizzini y siempre recibió un pase de calidad para gravitar.

Diego Valoyes se quedó en el banco de suplentes porque para Gandolfi era suficiente. Hay que hacer bastante memoria para encontrar en el archivo de los últimos dos años a un Talleres ganador sin el colombiano. Lo cierto es que ese volante con gol y juego que tuvo Gandolfi fue la primera gran novedad.

¿La siguiente? Ese pase de calidad para Sosa, partió casi siempre de Rodrigo Villagra. No fue solamente en el tanto de Francisco Pizzini, sino en varias oportunidades. Fue un volante que esta vez, jugó casi tanto como recuperó. Ese equilibrio era el que empezó a extrañarse en el cierre del año pasado y que recuperó ante Atlético.

¿Otra? El ingreso de Nahuel Bustos desde el banco y el golazo de tiro libre que marcó. En lo colectivo fue un recurso que definió el juego y una variante más para Garro, a quien le pidió la ejecución y es especialista. Puertas adentro, se armó el mano a mano con Michael Santos y esa competencia interna de un goleador versus otro, que seguirá salvo que Gandolfi decida incluirlos a ambos desde el inicio, ya que varias veces ha dicho no se ata a “ningún esquema”. En lo individual, necesitaba ese gol, en el camino a lograr su mejor forma y de estar a la altura muy esperado por la gente.

En el acto defensivo, pasó una prueba muy difícil. Hubo una nueva línea de cuatro: Benavídez regresó al lateral, Catalán volvió tras renovar y jugó con Juan Rodríguez por primera vez, mientras que Juan Portillo fue el lateral izquierdo de emergencia. El ex-Unión fue el más atacado, pero entre “Pizzi” y compañía le terminaron dando una mano para que no quedara tan expuesto.

Fue el primer triunfo, al cabo de la segunda fecha de la Liga y también el inicio del camino a una identidad de juego, algo que por los condicionamientos del año pasado (rendimientos, lesiones, cambios de DT y demás) se dio poco y nada.

Más de Deportes - Fútbol