Daniel Peralta: Instituto hace muchísimo tiempo vive de odios
El presidente termina su mandato el 23. Dice que dejarán el club en funcionamiento y que su gestión fue buena. Además, le agradeció al grupo de apoyo y a Emeterio Farías. Cargó contra José Theaux y se lamentó por la poca participación de los socios.
Asumió en la comisión directiva como vocal, pero desde el miércoles 2 de octubre pasado, Daniel Peralta se transformó en presidente interino de Instituto tras la renuncia de Juan Carlos Barrera. Y, el próximo 23, tras las elecciones, le dejará el club a la nueva comisión directiva, que será una de las que tiene tiempo hasta hoy para presentarse como candidata ante la Junta Electoral.
En estos cuatro meses, junto a un grupo reducido de directivos, el presidente logró equilibrar, en algo, la vida de un club que aún tiene mucho por mejorar y que necesita de una unión para salir adelante. Sin embargo, además de recibir ayuda, en este tiempo Peralta recibió acusaciones y críticas. Y, de todo eso habló con Mundo D, con quien también hizo un balance de su gestión y dio su opinión sobre el futuro poco prometedor de la institución.
Dolido por haber sido tildado de "impresentable" en varias ocasiones, Peralta aclaró: "a mí me tocó cumplir con esta responsabilidad para que el club no quede acéfalo. Pero no soy ningún impresentable. Tengo una mujer, hijos y un trabajo digno como para que me digan eso. Me duele mucho, pero a cambio trabajé para el club".
–Lo acusaron de diferentes sectores políticos de cobrar plata de Huracán por el pase de Ramón Ábila.–Por Wanchope se hizo un contrato en el que Huracán se comprometió a pagar 2.8 millones de pesos libres de impuestos y tasas, que son un 28,15 por ciento. Y también se hizo cargo del 15 por ciento del jugador. Instituto no era dueño del total de Wanchope por lo que este contrato también dice (mostrando el documento) que 2.250.000 de pesos serán entregados a Instituto, 250 mil al agente de la operación y 300 mil al que era dueño de un porcentaje del jugador, que es un amigo de él. Vale aclarar que Ábila ajustó el 25 por ciento que le pertenecía a su amigo a ese monto, cediéndole el resto al club.
–¿Y por qué no a Sportivo Belgrano?–Sumando los 2.8 millones de pesos, más el 28,15 por ciento de impuestos más el porcentaje del jugador, la suma da casi 4 millones, que es lo que ofrecía en total Sportivo. Entonces, a mí me acusan de haberme quedado con 400 mil pesos, pero no es cierto, acá está (muestra otro documento) el informe de emisión de cheques de Huracán, el cual da 2.8 millones.
–¿Para qué se usó esa plata?–Se pagó el sueldo de noviembre al plantel. Le vamos a pagar la deuda a los empleados la próxima semana, además de afrontar algunos gastitos restantes.
"¿Por qué vendimos a Wanchope? Porque nuestra intención es irnos con el club al día. Es mucho mejor estado que en el que lo encontramos cuando asumí como presidente", dijo Peralta.
–¿Y por De la Fuente?–Hay una acusación del chico Fernando De la Fuente sobre mí. Él me comunica que tiene intenciones de rescindir. Yo le dije que no había problemas pero que al club le debía quedar un rédito económico. Él me dijo que renunciaba a la deuda de dos meses. A lo que le respondí que su representante debía devolver los 240 mil pesos en cheques (comisión por la llegada del jugador) para que al club no le quede una deuda por un jugador que no cumplió su contrato. Federico (el representante) le dijo a él que rescinda, pero que alguien le debía dar su plata. Yo le dije que si él se quería ir, él le debía dar la plata. Al final, se ponen de acuerdo ellos en 100 mil pesos que De la Fuente le debía dar a Federico. Un día me llama De la Fuente que me iba a depositar la plata a mí para que yo se le dé a su representante porque él no quería verlo más. Le dije que no y me dijo que nos juntemos en un bar. Y le dije que la hagamos fácil y que vayamos a una escribanía. Al final fuimos a una escribanía junto al tesorero del club, el gerente, el papá de (José) Scozzari que era el tenedor de los cheques, un amigo y él. Al frente de un escribano firmamos las rescisión y le dio la plata. De la Fuente hizo trascender en el plantel que andaba con una mochila con 100 mil pesos para Peralta y la oposición se hace eco eso. Pero no fue así.
–¿Cuál es el balance de su gestión?–Logramos la ayuda de un grupo de apoyo que, más allá de que luego se fue por diferencias con nosotros, colaboró con esta comisión, pero sobre todo con este club que tanto lo necesitaba. Buscamos un sponsor y lo encontramos. El club no puede depender de la billetera de tres socios y con vergüenza buscamos otros fondos. Además, logramos recomponer nuestra relación con la Liga Cordobesa. Antes Instituto no podía pisar la vereda de Emeterio Farías. Fui personalmente, le pedí ayuda y la conseguimos. ¿Cómo? Gestionándonos amistosos que nos dieron ingresos para afrontar la pretemporada. Además la LCF salió como garante en Orfeo Suites. Ellos no confiaban en nosotros, pero sí en ellos y aceptaron. Ahora el plantel está al día. Hicimos un plan de pago con Futbolitas Argentinos Agremiados, al que le cedimos el dinero de sponsor de Lotería de Córdoba, para saldar la deuda con los jugadores del plantel anterior. Lo que queda, se debe pagar en julio y otra parte en diciembre. En total son 1.8 millones. Por eso, cumplimos con todas las obligaciones, algunas con dinero, otra con gestión para que el club pueda continuar funcionando y no sea inhibido. En definitiva, nuestra gestión ha sido buena dentro de las limitaciones y el club está en marcha.
"El club no puede depender de la billetera de tres socios".
–Usted habla de cómo encontraron el club, pero los dirigentes que quedaron son de la gestión de Barrera...–Sí, claro. Todos fuimos de la gestión e Barrera. Pero, a mí hay cosas que me fastidian como cuando en la asamblea uno (José Theaux) de los principales cuatro oradores, que fue el principal responsable de todos los contratos que se firmaron, se da el lujo de no presentarse en las elecciones y criticar. Hoy es su momento. Debe asumir su función para corregir lo que él firmó en carácter de secretario. Este es el momento de los hombres de Instituto. Debe cruzarse de la vereda del acusador para trabajar. Todo el que hace es cuestionable. Con el potencial, cualquiera dice lo que quiere. A los que están afuera no los puedo acusar, pero hay una persona que sí puedo culpar que hoy se hace el desentendido. Y a esa persona le voy a pedir que se haga cargo de esto y que tenga el coraje de asumir lo que pide el socio. Me encantaría que José Theaux sea presidente y deje de jugar al francotirador. Ser francotirador es lo más fácil porque no te exponés a nada. Acá hay que venir a la trinchera a trabajar. No hay que estar en los bares de la plaza de Alta Córdoba hablando de Instituto. Acá hay que trabajar por Instituto. De los 40 millones de pesos de pasivo, muchos están firmados por él.
–Pero en La Agustina Theaux encabezó todas las mejoras...–Todo Instituto le agradece lo que hizo en La Agustina. Fue fabuloso. ¿Pero por qué se fue? Él firmó todos los contratos del equipo de Darío Franco. Y ese equipo sumó 39 puntos y nos generó una deuda impresionante. Yo estaba de acuerdo con traer a Biglieri, dejarlo a Franco y demás. Salió mal esa apuesta. Pero lamentémonos juntos. No saltemos la tapia y nos pongamos del otro lado. Yo personalmente lo felicité a Theaux y Mocinich por el plantel que armaron. Pero no salió y la diferencia es que ellos se fueron y ahora la responsabilidad es de los que estamos.
"Para que este club deje de depender de generosas individualidades o voluntades de cuatro socios, todos los que lo quieren a Instituto deben venir a asociarse, a pagar y a trabajar. Hacer un banderazo en la puerta es respetable como una opinión, una manifestación. Pero al club eso no le deja nada".
–¿Qué fue lo malo de su gestión?–En primer instancia fue lo de la convocatoria. Me apresuré en dar un punto de vista a favor y hoy tengo mis dudas. No debería haber emitido juicio de valor tan rápido y sin hacer un análisis. Fue una improlijidad mía. También fue una improlijidad haberme manejado muchas veces solo sin consensuar mucho. Sí me autojustifico porque los tiempos no me daban. Yo me comprometí con Julio Grondona en que el club no iba a la convocatoria. Yo le había pedido ayuda. No puedo desconocerlo. Quizás hoy no nos hubiesen dado la plata para pagar un sueldo del plantel. El socio opina. Pero opina en la web y se va. Yo quedo con la responsabilidad. En algo que fracasamos sí, en la convocatoria de los socios. Creí que con la gravedad institucional iba a ser un disparador para que los socios tomen una real dimensión de lo mal que estaba el club. Pero se ve que no se dieron cuenta o nosotros fracasamos en la comunicación para que se acerquen. Y, para que este club deje de depender de generosas individualidades o voluntades de cuatro socios, todos los que quieren al club deben venir a asociarse, a pagar y a trabajar. Hacer un banderazo en la puerta es respetable como una opinión, una manifestación. Pero al club eso no le deja nada. Ojalá hubiese tenido la posibilidad de irme. Pero no podía porque yo era irremplazable para IPJ y el club iba a ser intervenido. No estoy porque quiero. No me gusta esta función, pero me vi obligado por lo que pasó. Creo que fui digno en estos cinco meses. Para ello descuidé mi trabajo, mis clientes y mi ámbito cercano. Yo no le puedo dar más a Instituto.
–¿Cómo ve el futuro del club?–El panorama es tristísimo. Este es un club en el que varios sectores políticos tienen sed de venganza. Es una institución dividida. Es un club donde se focaliza el trabajo en las personas y no en el club. Hay personas que por atacar a otra le hacen mal al club y a eso no lo miden. Tengo miedo del futuro. Quiero que haya unidad. Este club hace muchísimo tiempo que vive de odio. ¿Por qué los últimos cuatro presidentes no pueden venir a la cancha? Todos los presidentes han hecho algo bueno. Ahora lo comprendo a Diego Bobatto. La soledad que él sufrió la comprendo. Entiendo a Santiago Semino, a Juan de Dios Castro, a Juan Carlos Barrera. Sé el dolor que deben tener por no poder venir a la cancha. Todos, en mayor o menor medida, han hecho algo por el club. No puede ser, no existen posibilidades de que las últimas cuatro presidencias hayan sido malas, porque si no el club no estaría de pie como está. Hoy yo no puedo criticar a nadie. Cuántas veces lo han criticado a Bobatto por una transferencia. Yo lo hice. Y hoy me toca vivir en carne propia esa crítica. Yo no me quedé con plata de nadie y busqué los fondos para que el club siga adelante. Ahora me doy cuenta lo injusto que fui en criticar a esos presidentes a los que le renunciaron comisiones y quedaron solos. En definitiva, lamento que el club haya eyectado a los últimos cuatro presidentes. Veo un club de odio y rencores, en el que varios piensan \'cuando gane yo vos no vas a aparecer por acá\'. Y veo a gente que habla mucho y no asume responsabilidades. Si critican, se deben acercar y ayudar. Acá no basta con la plata. Acá hay que poner plata y cara.
"No puede ser, no existen posibilidades de que las últimas cuatro presidencias hayan sido malas, porque si no el club no estaría de pie como está así".
–¿Va a seguir como directivo?–No, no.
–¿Con la escuela (Peralta es el principal responsable de su creación) qué va a pasar?–No sé, nadie me ha venido a preguntar qué va a pasar con la escuela. Yo voy a seguir colaborando. Pero ningún candidato se vino a interiorizar al respecto. Obvio que esas cosas buenas van a seguir adelante, pero hay que aprender de los errores.
–En algunos sectores también se rumorea que usted quiere quedarse hasta septiembre–(Abre los ojos, piensa y dice) Estoy totalmente agotado. No tengo batería para nada. Yo me quería ir en diciembre porque no le encontraba solución a nada. No tengo fuerzas para nada. Veo el 23 de febrero como la puerta a mi libertad. Quiero volver a trabajar en algo que me rinda.
"Me duele los que apostaron a que fracasemos. Pero se equivocan, no apostaron a que fracasemos nosotros, apostaron a que fracase Instituto".
–¿Cómo le queda la economía al que llega? ¿Hay plata por cobrar de algún sponsor?–No. El que viene va a tener dificultad pero va a tener aguas más tranquilas. Con las recaudaciones de los partido con Talleres e Independiente va a poder costear, en gran medida, varios de los gastos de este semestre.
–¿Cómo ve a este equipo que armó usted?–Sí, lo armamos con Iván (Barrera) y con Darío (Frank Kudelka). Yo quisiera otras cosas a veces para este equipo, pero puede pelear el ascenso. Tiene material futbolístico y humano para ascender. Lo que sí, entiendo sus situaciones y les quiero agradecer que siempre confiaron en mi palabra y nunca, desde que soy presidente me hicieron un paro. Confiaron en mí y les estoy infinitamente agradecidos. Como a ellos, a todos los entrenador y a todos los entrenadores de La Agustina.
–Su conclusión...–Hice todo con transparencia. Me duelen los que apostaron a que fracasemos. Pero se equivocan, no apostaron a que fracasemos nosotros, apostaron a que fracase Instituto. De eso estoy seguro, nos querían ver mal, pero no pudieron. Nos costó llevar este barco, pero el club está andando.
